Sin tiempo al mal gusto

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San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba- El gusto se forma, no nace con el individuo. Aunque cada persona define peculiaridades que la hacen única e irrepetible, cada sociedad, cada época, deja huellas indelebles en sus habitantes.

No es probable que un cubano de estos días se apasione por un ritual ateniense a los dioses del Olimpo. Tampoco es muy fácil escuchar los acordes de un trío en una cita juvenil ariguanabense. Incluso en esta tierra fértil de cantantes líricos, resulta casi imposible que el ritmo del reggeaton de moda no invada cada espacio.

 

Marcia Rodríguez, directora de la Casa de Cultura de San Antonio de los Baños, tiene vasta experiencia en el trabajo realizado a favor del gusto estético en los niños. En el encargo social de la instalación se fomenta la sensibilidad hacia sonoridades y textos acordes a la más tierna edad y a los valores que inspiran a nuestro modelo social.

Imbuidos en el andar cotidiano no podemos desatender la educación de las nuevas generaciones. No es válido afirmar que  no hay nada que hacer. Permitir, ver lastimosamente la vida con los brazos cruzados, nos hace cómplices, no testigos ni víctimas.

Como bien explica Marcia Rodríguez, el asunto es complejo, pero siempre hay fórmulas inteligentes para formar gustos, crear actitudes positivas hacia lo más valedero del panorama sonoro contemporáneo.

Solo así se comprende que en programas para niños de la Casa de Cultura ariguanabense se elijan temas de reggeaton, que trasmitan mensajes apropiados para los más pequeños.

Igualmente, en espectáculos juveniles se ubican números de ese contagioso ritmo entre dos interpretaciones de excelente factura de otro género musical, con el propósito de que la balanza se incline a favor de la calidad estética.

No hay que rendirse a los pies del mal gusto. Cultivar en nuestros hijos el goce por lo valioso nos obliga a revisarnos y tomar decisiones a tiempo.