Imagen: Tomada de internet
Las tradiciones orales cubanas, sean en poesía, cuento o el refranero popular, no deja de maravillarnos y sorprender a investigadores y curiosos.
Al terminar la Guerra de 1895, la retirada del Ejército Español se realizó en pésimas condiciones. Los “quintos”, como eran llamados los jóvenes soldados obligados a combatir en Cuba, llevaban más de un año sin cobrar ni recibir recursos. El gobierno de la Metrópoli les prestó muy poca atención y el ejército norteamericano de ocupación solo facilitó que abandonaran rápidamente esta isla.
Por su parte, el pueblo cubano tenía muy frescas las heridas de la guerra y los desmanes de la reconcentración de Weyler, y evitó agredir a los derrotados, pero sí el choteo y el humor criollos dio cuenta de lo que ocurría.
Resulta sorprendente esta décima popular, recopilada hace años por el historiador Miguel Bonera Miranda en la zona del Ariguanabo.
Cuenta un sargento que un día
tan poca ropa evacuaba,
que todo el pueblo enseñaba
lo que en el cuerpo tenía.
Hablando entre sí decía:
“¿Quién otro más roto vio?”
Y cuando el rostro volvió,
halló un soldado llorando
porque se estaba evacuando
¡Cual su madre lo parió!
Lo maravilloso de esta décima es que se inspira en una famosa fábula del poeta romántico español Pedro Calderón de la Barca, que dice así:
Cuentan de un sabio que un día,
tan pobre y mísero estaba,
que solo se alimentaba
de unas hierbas que cogía.
“-¿Habrá otro –entre sí decía-
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

