Neruda transita vivo por las venas de toda la tierra

pablo-neruda-galeria-1-2Pablo Neruda. Foto: Tomada de Internet Contar con la experiencia literaria de recorrer, al menos, algunos de los poemas de Pablo Neruda, es incentivar el deseo de volver a su encuentro, es encontrar del amor lo distinto, lo sensitivo, lo carnal y sublime.

Nefatalí Reyes Basoalto (nombre real del poeta chileno), vivió como hombre de su tiempo, marcado por la angustia de su pueblo, del dolor humano, se descubre a través de sus creaciones como un ser que da vida, emoción y belleza a todo lo que describe.

Neruda devino voz de los enamorados de la lengua española, denunció los horrores de la guerra. Los lectores se refugian en sus versos, se revelan, los  repiten como una profecía: Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera. Los poetas odiamos el odio y hacemos guerra a la guerra. Así de profunda es la creación, plena, llena de optimismo y de amor a la vida que marcan el protagonismo social que lo sellan también como un destacado activista político.

Fue Senador de la República y cónsul. Recorrió ciudades como París, Birmania, Buenos Aires, Tokio y Ciudad de México, entre muchas otra. En el año 1935 llegó a España para encargarse de la embajada de Chile en Madrid. Tras la Guerra Civil española, Neruda abandonó la ciudad y se dirigió a París, aunque no tardó en continuar sus caminos diplomáticos. También integró las filas del Comité Central del Partido Comunista y candidato a la Presidencia, fue un activo militante.

Poeta, diplomático y político, Neruda consiguió el Premio Nobel de Literatura en 1971. Se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el galardón. Entre sus obras destacan su primer libro Crepusculario y Veinte poemas de amor y una canción desesperada, su libro más vendido.

Con el  exquisito poder del arte de la palabra tuvo a la claridad como adjetivo, fueron sus metáforas los verbos más intensos para nombrar todo lo que podía nombrarse. Fue un surtidor del valor del significado de las cosas para escribir con emoción sobre una concha marina, sobre las nieves eternas de los Andes, sobre los tórridos desiertos, sobre las algas del Pacífico y la Babel de todos los prodigios naturales.

Toda la tierra fue su residencia. Todo el mar. Y todas las campanas que lloraron su muerte aquellos negros días en los que Chile, su país, sufría la humillación de un golpe de Estado que aún sangra en la memoria colectiva. El siniestro general Pinochet ordenó la prisión de las palabras de Neruda, unas palabras que viniendo del océano se hicieron libres y se multiplicaron por la tierra. Ordenó que las palabras del capitán de los versos fueran torturadas hasta darlas por desaparecidas. No fue así. Como una humilde gota deslumbrante de sal marina, los versos de Neruda seguirán naciendo cada día hasta la última memoria del mundo. Así se encuentra aún a Neruda transitando por las calles que sintió y amó.   

Expresión de profunda sensibilidad, es considerado un poeta de múltiples temáticas, de textos impresos imborrablemente en la memoria poética de la América de todos los tiempos y en la selectividad de los lectores, queda también como el autor de obras que han servido —sirven— para gritar el amor.


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