El niño que abrazó a Martí (+Fotos)

Radio Ariguanabo comparte sus propias líneas sobre José Daniel de la Torre Sampier

José_Daniel_Torre_Sampier_Yander_Zamora_huracán_IrmaJosé Daniel de la Torre Sampier. Fotos: Yander ZamoraCada paso de un huracán deja huellas imborrables en la memoria. Deja tristeza, desolación, desastres y desconsuelo. Pero también, deja excelentes lecciones de amor, solidaridad y entrega. Lecciones de pasión por la patria que no admiten palabras, porque estas, se achican ante la actitud de muchos, de todos, de alguien.

Un pequeño se convirtió en noticia e inundó las redes sociales. José Daniel de la Torre Sampier, apenas tiene cinco años y se encontró con el busto de José Martí, arrastrado por las olas del mar y en el patio de su casa. Estaba sucio y maltrecho. Lo abrazó. Lo llevó a un tanque con agua, lo lavó, luego fue a ver al director de la escuela y le pidió permiso para ponerlo en el patio y rendirle honores cada mañana, en cada matutino. Mientras ese día llega, el pequeño príncipe de esta conmovedora historia observa a su Martí, junto al mismo mar que lo arrastró. Lo observa tranquilo, sereno, convencido de saber que hizo algo útil. José_Daniel_Torre_Sampier_Yander_Zamora_huracán_Irma

Así es Cuba. Así son nuestros niños, sólidos en los principios de amor a la patria, a los próceres de la independencia. El infante abrazó al maestro de la Edad de Oro, como Nené traviesa a su muñeca negra.  Esta vez, el hombre de los Versos Sencillos no llegó elegante, no vestía solapa ni regalaba el verbo fácil y diáfano que lo hizo inmortal. Esta vez, llegó desprovisto, indefenso, incapaz de sostener su imagen frente a la furia del mar Caribe.José_Daniel_Torre_Sampier_Yander_Zamora_huracán_Irma

Pero también esta vez encontró las manitos dóciles de un niño cubano. Encontró la sensibilidad a borbotones de un corazón que sin saberlo, hizo camino al andar. Entonces, se hizo gigante entre su abrazo de salvación.  

El niño que abrazó a Martí pasa a la historia junto al huracán Irma. Él, por la fuerza de su bondad y patriotismo. Ella, por la feroz embestida que nos dejó sin aliento. Un niño de cinco años, un huracán de escala cinco. Nada parecido, pero fuerte, muy fuerte para los mortales.


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