Esta vez no fue diferente. El huracán Irma, poderoso evento de la naturaleza, afectó fuertemente a Cuba. Las luces ya no iluminaban los hogares. Se sentían fuertes embates de los vientos y las intensas lluvias evitaban el tráfico de personas en las calles del Ariguanabo, sin embargo, una frecuencia radial se escuchaba en casas, emisoras, centros de trabajo y de evacuación que vigilaban sin descanso la trayectoria de este huracán y los daños que a su paso dejaba en el territorio nacional.
Radio Reloj, la emisora del minuto y la noticia en Cuba divulgaba todo lo que sucedía desde un punto muy vulnerable en la capital de todos los cubanos, pero eso no era un obstáculo para su colectivo. Había un compromiso: mantener informado al pueblo.
Es sorprendente constatar los comentarios y la actualización de las personas seguida por la frase –lo está diciendo Radio Reloj- y así es: cada minuto fue una historia, un momento de aliento o preocupación para quienes sintonizaban y querían conocer sobre Irma.
Hacer radio es una tarea constante y consagrada, mucho más cuando quieres lograr la satisfacción de un pueblo que tiene por hábito estar informado y Radio Reloj, con características muy particulares sabe cómo conseguirlo.
Irma dejó huellas a las que tendremos que sobreponernos, no obstante, esta planta radial demostró que la noticia en la Mayor de las Antillas es invencible. Todas las frecuencias, en especial las 105.3 y 107.5 transmitían el acontecer y eso también se lo agradecemos a Radio Reloj. Escucharla permitía a un equipo de periodistas y redactores de La voz de donde hay un rio la actualización de boletines y el contacto vía telefónica con miles de ariguanabenses y artemiseños preocupados por lo que sucedía.
El reconocimiento de nuestro colectivo, no es suficiente para agradecer la entrega minuto a minuto de este motor de noticias. El reconocimiento está en las calles de todo el país cuando sabemos que es verdad porque lo está diciendo Radio Reloj.