General de Brigada Venancio Rivas Pérez. Foto: Cortesía del autor
El combatiente Venancio Rivas Pérez, quien alcanzó el grado de General de Brigada, nació en San Antonio de los Baños en 1933. Era el mayor de los diez hijos de Roberto y Romelia, quienes sólo pudieron darle educación hasta alcanzar el sexto grado. Como muchos jóvenes de su época, luchó por los más nobles ideales, y predicó con el ejemplo de voluntad y sacrificio.
Temprano comenzó a aprender y ejercer el oficio de carpintero, para aportar a la economía familiar. Trabajó como estibador, ayudante de tintorería y ebanista. Su grado de conciencia política alcanzado a tan precoz edad, lo estimuló a participar en la lucha insurreccional.
Con 22 años se trasladó a la zona oriental de Cuba, donde se forjó como patriota y definió sus convicciones revolucionarias. Allí nadie lo conocía, pero la valentía y firmeza fueron su mejor aval de presentación. Ingresó a la lucha clandestina en el seno del Movimiento 26 de julio. Realizó numerosos sabotajes y otras misiones junto a sus compañeros; y llegó a ocupar el cargo de Jefe de Acción Zonal de Contramaestre. Por su activa participación en las actividades revolucionarias fue víctima de persecuciones y amenazas.
En 1957 se incorporó a la lucha armada en la Sierra Maestra, y meses después se alistó en el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, que dirigía el Comandante Juan Almeida Bosque. Como integrante de esa estructura militar del Ejército Rebelde, Venancio participó en el combate de Maffo, en el ataque al cuartel de Dos Palmas, y en varias acciones contra las fuerzas represivas batistianas.
Tras el triunfo de la Revolución, con el grado de Primer Teniente, participa en la Lucha contra Bandidos en la zona del Escambray, y en la organización del Ejército del Centro.
En las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ocupó responsabilidades como Jefe de Estado Mayor de División del Ejército Central, y Jefe de la Dirección de Cuadros del MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), entre otros cargos. Su abnegación, disciplina, sencillez y conducta íntegra, le merecieron la consideración y el respeto de sus compañeros. Por sus méritos, en 1966 fue ascendido a Capitán y luego a otros grados militares sucesivos, hasta convertirse en General de Brigada, en el año 1976. Militó en las filas del Partido Comunista de Cuba y fue delegado al primer y segundo Congresos de la vanguardia política cubana.
La muerte de este activo combatiente revolucionario se produjo el tres de septiembre de 1982, víctima de una repentina enfermedad. Sus restos fueron inhumados en la necrópolis de Colón, en La Habana. Al momento de su deceso, atesoraba disímiles condecoraciones nacionales e internacionales, entre ellas las medallas: Lucha Clandestina, Ejército Rebelde, X, XV y XX Años de las FAR; y las de los Ejércitos Ruso y Búlgaro, así como la Conmemorativa XX Aniversario del Moncada.
A la memoria del destacado General de Brigada, la Asociación de Combatientes 04-16 del Consejo Popular Oeste Rural del Ariguanabo, lleva el nombre de Venancio Rivas Pérez, un hombre consecuente en la lucha de liberación nacional y optimista en el desarrollo cubano, como patrón genuino de la continuidad histórica de la Revolución.