Orestes Kindelán. Foto:Tomada de internet
Para cualquier lanzador de nuestro país y equipos foráneos siempre resultó un verdadero dolor de cabeza enfrentar al protagonista de esta entrevista. Sin vestirme de pelotero y mucho menos con la ilusión de emular con los mejores pitchers del béisbol cubano e internacional, asumí el reto de enfrentar al jugador que más jonrones conectó con 487 durante veintiuna series nacionales. Mis envíos no fueron lanzamientos fuertes, ni rectas que lograran vencer su poderoso swing. Todo lo contrario. Mis envíos estuvieron basados en un cuestionario de preguntas, las cuales respondió con la misma facilidad que daba jonrones decisivos.
Encontré a Orestes Kindelán en el Hotel Las Yagrumas de San Antonio de los Baños, a propósito de la presencia del equipo Santiago de Cuba en la instalación hotelera, por ser contrario de los Cazadores Guerreros de Artemisa, en la edición 57 de la pelota cubana. Lo tuve frente a mí y luego de estrecharle la diestra le propuse el intercambio beisbolero. Como buen cubano aceptó, pero aclaró que no le gusta nada conversar con los periodistas, prefiere hablar en el terreno.
¿Cómo asume el reto de dirigir a la nueva aplanadora santiaguera?
Con mucho respeto y una alta responsabilidad. Es difícil, pero no complicado. Le trato de inculcar a los muchachos el amor que siempre tuve cuando era pelotero y que sean disciplinados. El béisbol como otro deporte, es un juego y requiere de diversión. Le pido que se diviertan y lo entreguen todo en busca de la victoria.
¿Qué opinión le merece la nueva generación de peloteros que tiene bajo su mando en la actual Serie Nacional?
Son todos muy talentosos. Unos destacan más que otros, pero ya en su nivel demostraron la calidad que tienen y por eso fueron campeones nacionales en la categoría sub 23. Creo que si se trabaja bien y con seriedad, podemos hacer un buen papel en la serie y que Santiago de Cuba regrese a los planos estelares del béisbol nacional
¿Condiciones para ser un buen jonronero?
Pienso que para ser un buen jonronero lo primero es nacer con esa cualidad, en segundo término pegarle con fuerza a la pelota, en tercer lugar creerte que puedes hacerlo y mentalmente estar preparado para cada ocasión de juego, porque el jonrón no se busca, sale. En nuestro béisbol tuvimos grandes bateadores que le pegaban con tremenda fuerza a la pelota, pero no bateaban fly y eso los limitaba.
¿Qué importancia le confiere al hecho de ser miembro del Salón de la Fama del Béisbol Cubano?
Es un gran privilegio que llevo con orgullo. Con toda la modestia que me caracteriza, considero que es el premio a los resultados que logré como pelotero. Además ahí están otros que también fueron grandes como Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Conrado Marrero y Braudilio Vinent, por citar algunos.
Como pelotero, ¿tuvo grandes momentos en su carrera deportiva? ¿Cuál considera el más importante?
En cuanto al béisbol, creo que en el año 1989 tuve mis mejores momentos, porque gané la triple corona de la Serie Nacional con 402 de average, 24 jonrones y 58 impulsadas. A eso le agregamos también la triple corona en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y haber sido elegido el mejor atleta masculino de deportes colectivos de ese año. Además cuando eres una figura pública, estás obligado a ser ejemplo y la gente te mira aunque no quieras. Eso es más que importante, porque te conviertes en ejemplo, paradigma y guía para los que quieren ser como tú en la actividad que realices. En mi caso la de ser pelotero.
¿Pitcher más difícil?
Todos
¿Y el más fácil?
Sonríe y responde. Todos también
¿Comparte con la actual estructura de la Serie Nacional de Béisbol?
Soy del criterio que deben hacerse cambios. Ahora esta estructura, sin ser la más mala, creo que no es justa para muchos peloteros.
¿Por qué?
Porque cuando terminan los primeros 45 juegos, ocho equipos se quedan fuera y entre ellos, peloteros que merecen continuar en competencia. Por ejemplo tenemos el caso de Urgellés, el de la Isla. Nadie lo pidió para la segunda ronda y Japón vino, lo contrató y se lo llevó. Ahí nos faltó visión.
Así como también el de Yariel Duque de Artemisa. Duque bateó diez jonrones en la etapa regular y luego nadie lo quiso como refuerzo. Si hubiera estado, quizás habría conectado otros diez jonrones y entonces tenía la opción de un equipo Cuba. Por eso creo que se debe analizar con profundidad la estructura para que sea más justa. Pienso también que se puede hacer una Serie Selectiva como teníamos antes y concentrar a los mejores jugadores, eso eleva el nivel de la pelota.
¿Los mejores amigos dentro del béisbol?
He tenido la suerte de compartir con muchos y grandes peloteros cubanos, y a todos los respeto. Me llevo muy bien con Luis Ulacia, Pedro Luis Lazo, Omar Linares, Antonio Pacheco, Víctor Mesa y Lourdes Gourriel, entre otros, pero amigos de verdad, Luis Giraldo Casanova y Pedro José Rodríguez.
¿Considera usted que Cuba puede lograr otra vez el oro olímpico en el béisbol?
Es difícil, pero no es complicado. Si hacemos lo que tenemos que hacer a tiempo, podremos llegar a los Juegos Olímpicos, y por lo menos, jugar bien a la pelota. Ganar es otra cosa, porque todos saben los problemas que atraviesan el béisbol cubano y el nivel de la pelota en el mundo. Para nadie es un secreto que hemos retrocedido. Si hacemos las cosas con inteligencia y aseguramos la base para que haya bastantes juegos de pelota en todas las categorías, creo que podemos. Somos un país de peloteros y yo diría que tenemos un “aché” muy propio que nos hace responder ante las dificultades, además nuestros peloteros saben crecerse y por eso son codiciados en el mundo entero.
¿Algún mensaje de Orestes Kindelán Olivares para las nuevas generaciones de peloteros?
A la nueva generación de peloteros que se preocupe por aprender a jugar béisbol, que escuchen a los entrenadores a diario y cuando se levanten de la cama y se vistan de pelotero lo hagan con el deseo de aprender, porque nunca se sabe todo. El béisbol es muy rico en estrategias y técnicas. Les aconsejo además, que ignoren los malos consejos y tengan muy presente cada decisión que vayan a tomar en sus vidas como atletas, para que luego no se arrepientan.

