Retorna Quidiello por las calles del Ariguanabo

Rubén Suárez Quidiello. Cortesía Adian Acevedo R/ARubén Suárez Quidiello. Cortesía Adian Acevedo R/A Rubén Suárez Quidiello prestigió lugares y paisajes, con especial interés el río, los puentes y calles de la Villa. Una y otra vez, la imagen del artista con el pincel y el caballete es cómplice en el coqueteo con la realidad para dejar imágenes reveladoras, reflejo del amor por la naturaleza y la preferencia por los sauces, los interesantes reflejos en las aguas del Ariguanabo, hoy tan necesitado de socorro para no sucumbir, al igual que otros espacios del entorno local deteriorados o en ruinas. 

A propósito de celebrarse el 23 de agosto el nacimiento del destacado pintor y promotor cultural, puedo visualizarlo con andar mesurado por la céntrica calle de su pueblo natal. Fue querido por los pobladores. Así decían: -ahí va Quidiello, o el Gallego-.

San Antonio de los Baños fue motivo de inspiración, quedó atrapado en sus lienzos a través de la armonía de los trazos, la combinación de los colores y las líneas sugerentes de los continuadores de su obra.  

En 1935, pinta Quidiello el primer cuadro titulado La Calle de los Molinos. A partir de entonces, caballete al hombro, recorrió las calles de San Antonio y con el pincel captura el entorno del pueblo natal. Así el 22 de enero de 1938 presenta la primera exposición personal titulada 20 lienzos de motivos locales, en el Salón Tropical del Círculo de Artesanos.

Fue invitado a exponer meses después en la Sociedad Liceo de La Habana, donde presenta 24 cuadros al óleo, de los cuales solo la mitad había expuesto con anterioridad. Entre los nuevos se destacaron las obras Mediodía, Rincón del Canal, y Callejón de la Valla, todos de la ciudad natal, excepto El Puente Viejo de Bejucal.

En febrero de 1939, Quidiello participa en el 21 Salón de Bellas Artes junto a Escobedo, Marigona y Víctor Manuel entre otros. En esta exposición el pintor del Ariguanabo obtiene mención honorifica con la obra Mediodía, realizada en óleo sobre tela. En su terruño natal, José Rafael Lauzán, historiador de la localidad, lo califica como “un poeta del paisaje y un poseedor de los secretos de la línea y el color.” Todo ello y mucho más le hizo merecer en 1953 el Premio Nacional de Pintura.

Rubén Suárez Quidiello renace en cada joven creador, en cada promotor o hombre sensible de la cultura. Regresa a las calles del Ariguanabo y visita los museos, las galerías, pinta con su caballete y acuarelas, pero el Gallego lanza un clamor de urgencia por los espacios del pueblo que hoy dan una imagen lastimosa, sobretodo el río, el parque de la Alameda o el andén.

Las instituciones culturales rinden homenaje al creador con intercambios de generaciones de artistas, personalidades y conocedores de su obra. Se inauguran exposiciones con obras del artista ariguanabense; también debaten acerca del documental Imagen del pueblo realizado en 1988 por estudiantes de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, así como caricaturas y fotografías realizadas a la figura del destacado exponente de la cultura ariguanabense. Se aferran al recuerdo y retorna Quidiello con paso cauteloso por las calles de su querido San Antonio de los Baños.