Idania Díaz. Foto: Alejandro Lóriga R/A
Radio Ariguanabo se enorgullece por contar en su colectivo con una mujer que no le teme a la vida. La alegría, y en ocasiones, el llanto caracterizan su corazón cargado de incontables sentimientos. Fue en un estudio de esta emisora donde tuve la oportunidad de conocer todo lo que por años acumularon sus días y hoy deciden convertirse en experiencias imborrables. Idania Díaz, una compañera con rasgos muy particulares, hace de cada espacio en nuestra planta “sonidos para ver”.
Con apenas 16 años, el 6 de febrero de 1976, llega a la radio tras una convocatoria. Me comenta que no pudo cobrar su primer salario por no poseer edad laboral, pero eso no fue motivo para dejar esta propuesta que años más tardes sería parte importante de su vida. Locutora, fonotecaria, editora, asistente a programas y realizadora de sonido fueron algunas de las especialidades que aparecieron durante estos 41 años, sin embargo me ilustra con lágrimas en sus ojos todo lo que significa para ella transformar las voces, los efectos y la música en realizaciones radiales.
¿Cómo define Idania la Radio?
-Esto es un bichito, como todo el mundo dice, que cuando entra es difícil sacarlo. Yo creo que no existe medicamento en el mundo para sacarlo, aunque te jubiles. Estoy en casa y escucho mi emisora porque me gusta estar al tanto de todo.
¿Es cierto que llevas una artista dentro?
-Sí. Me encanta todo lo que sea actuar. En la secundaria interpretaba las canciones de Sarita Montiel. En muchas ocasiones hice locución en actos y recuerdo una oportunidad en la inauguración de la escuela Niños héroes de Chapultepec. También trabajé en un programa juvenil de televisión, se llamaba Buenas tardes. Ya te digo, eso lo tengo desde que nací, porque nadie en mi familia es artista.
¿Qué le gusta a Idania?
-Estar tranquila en casa. Compartir con mi familia y amigos y me encanta cocinar, invitarlos a una comida para reírnos y recordar buenos momentos.
Se habla mucho de los jóvenes, de las nuevas generaciones y de dar pasos… ¿Qué crees al respecto?
-Los jóvenes son muy importantes, les hablo y les explico que es un mundo de sacrificios, al que debemos entrar si realmente nos gusta, si no es mejor no entrar. En estos momentos me encuentro como profesora de dos alumnos, con mucho interés y claro… la radio debe ir renovando su colectivo. Yo no voy a ser vitalicia, tendré que ir camino a casa pero llevo a Radio Ariguanabo en mi corazón. Ellos siempre tienen bajo la manga propuestas atractivas, ideas y proyectos sugerentes; no me canso de decirlo, debemos confiar en los jóvenes.
¿Cuál es el mayor reconocimiento para Idania?
-Muchos han sido los reconocimientos en concursos y festivales. Próximamente recibiré la distinción de Artista de Mérito, pero el mayor es el de todos mis compañeros y cada uno de los oyentes.
Idania es una mujer de carácter muy jovial ¿Qué se esconde detrás de tu humor?
-Chico no sé, siempre he sido así, aunque tenga problemas personales, es mi forma de ser, pero no te creas porque soy muy llorona. Desde que entro a la emisora la gente me busca y se divierte y a mí me hace feliz verlos reír. Me gusta estar alegre porque dicen que la sonrisa es la ventana del corazón que se refleja en nuestro rosto.
Eres editora del programa campesino y los infantiles ¿Es una cuestión de “te toca” o representan algo en particular para ti?
-Ya sabes que editar me encanta, llevo muchos años haciendo el programa campesino, y aunque me retire me gustaría seguir haciéndolo porque le tengo amor, el colectivo con el que lo comparto es muy exigente y estamos comprometidos con él. De igual manera sucede con los infantiles, los niños son muy especiales y trabajar para ellos es gratificante, no sabes cuánto. Te voy a hacer una anécdota: cuando trabajaba en la fonoteca llegó una visita del ICRT, y me dice -¿qué música usted necesita para la fonoteca?-, Y yo le digo -música infantil y campesina-, no te puedo explicar lo impresionada que quedó esta persona.
Foto: Alejandro Lóriga R/A
Llegó la digitalización a Radio Ariguanabo, ¿Cómo fueron esos días?
-Creí retirarme, y no poder seguir. Le dije a mi director: -me pasas para la fonoteca porque no voy a dar como editora. Hasta dos cursos de computación pasé pero la radio exige más, aquí hay que cortar, pegar o quitar una [ese] en la voz del locutor cuando no va. Me costó bastante porque a mi edad no era nada fácil aprender, pero me dije: si hay computación para los abuelos entonces no puedo ser menos que nadie. Conseguí una máquina, la llevé para la casa y ejercitaba todos los días.
¿Le teme Idania al olvido?
-Todavía eso no lo he pensado, no sé cómo aceptar la idea de no coger el caminito todos los días a la 1:30 hacia Radio Ariguanabo. Eso me entristece pero no le temo, porque este colectivo no olvida y los oyentes tampoco lo hacen.
¿Qué le deja Idania a la Radio Cubana?
-Toda mi vida.
Crear mundos fantásticos para los niños, donde aparecen hadas y príncipes o buscar la mejor tonada de nuestros campos es evidencia de su delicada manera de hacer radio. Un beso, la suerte y las acostumbradas lágrimas en sus ojos despidieron mi entrevista, la que decidí ver como un modesto recorrido por su vida, los estudios y los micrófonos de Radio Ariguanabo.
A Idania Diaz, la colega y amiga, mi reconocimiento en el Aniversario 95 de la Radio Cubana.


