Mi novia cumple hoy 95 años. A pesar de tantas décadas de vida sigue diáfana, alegre, transparente y fértil en cada uno de sus amaneceres. No importa si es noche o madrugada. Ella entra en los hogares sin permiso y me hace su confidente. Entonces invita a enamorarse, reflexionar, debatir y pensar, porque toda obra humana es perfectible.
Todavía mantiene la gracia de cautivar desde el sonido. No tiene arrugas, no peina canas. No muestra dolor por el paso del tiempo. Todo lo contrario, ella es hermosa desde su nacimiento. Cuenta con siete espacios en el dial que recorren el país y deja huellas en la historia de Cuba: Rebelde, Progreso, Reloj, Taino, Enciclopedia, Radio Musical Nacional y Radio Habana Cuba.
Muchos se disputan su amor y compañía, yo estoy entre esos. Cómo olvidar a Fidel desde las lomas de la Sierra cuando dijo: “Aquí Radio Rebelde, desde el territorio libre de Cuba”. Cómo borrar de la memoria la inconfundible voz de Eduardo Rosillo al decir cada noche: “Aquí Radio Progreso presentando… “Alegrías de Sobremesa”.
Imposible no desempolvar viejos rollos de cintas para escuchar una y otra vez a Bobby Salamanca con su característico “Azúcar, abanicando, el pez mordió el anzuelo”.
Esa es mi novia, la que tiene el voto de la audiencia en cada provincia y municipio. La que hoy cumple 95 años y sigue siendo hermosa.
Muchos son sus pretendientes. Haciendo Radio, Deportivamente, Un domingo con Rosillo, La discoteca del ayer, Tempranito y de mañana, De cinco a siete, Ecos del campo y México y su música se disputan su amor y compañía.
Ella permite que le acaricie en cada madrugada. Apenas son las cuatro y cuarenta y cinco minutos y llego a la redacción informativa. Ahí está a mi espera. Elegante, limpia, perfumada con el aroma de la inspiración. Entonces concibo un reportaje, logro la entrevista soñada, redacto un noticiero y doy vida al testimonio o la crónica. Todo porque ella existe.
Novia mía cantó Jose Antonio Méndez. Así también puedo decir y escribir. Me enamoré de ella desde los doce años y ya tengo cuarenta y cuatro. Más de tres décadas junto a su aroma, su calor, su mirada.
¡Felicidades a mi novia, la Radio Cubana! Gracias a ella gozo de prestigio y simpatía. No digo más porque las palabras dejan de brotar mientras aflora la emoción.
Testimonio de varios trabajadores y oyentes de Radio Ariguanabo, la voz de donde hay un río.

