Rechaza el alcohol. Foto: Tomada de internet
Ingerir bebidas alcohólicas con frecuencia y de forma desmedida provoca adicción. Estas experiencias todas las personas las conocen y aun así cada día existen más personas dependientes de esta sustancia. Cada día la ingestión de este tipo de bebidas comienza más temprano, es alarmante ver a jóvenes con una botella por las calles, aun cuando en establecimientos no se les ofertan a menores.
Los medios audiovisuales constantemente alertan sobre los perjuicios de este vicio que cobra vidas a diario. Esta adicción es la causa de la ruptura de muchas familias llevándolas a situaciones realmente trágicas. Psicológicamente afecta a sus miembros, puesto que viven episodios dolorosos que no se olvidan jamás.
Se puede llegar a perder el trabajo, el dinero, todo lo que se tiene por el consumo excesivo de alcohol y nuestro organismo se ve seriamente dañado en muchos aspectos. El hígado, el corazón, el cerebro se perjudican seriamente. La función del hígado es la de eliminar este alcohol del organismo, pero el exceso de esta sustancia hace que este órgano no sea capaz de asimilar esas cantidades llegando a causar uno de los problemas típicos de esta adicción y que puede llevar al fallecimiento: la cirrosis.
No hay ninguna duda del efecto negativo causado en todo el organismo. El cerebro se afecta con pérdidas de memoria y confusión. Los nervios periféricos del sistema nervioso también se dañan causando cambios en la sensibilidad y percepción. El páncreas puede ser víctima de una inflamación dolorosa debido a esta adicción. El estómago puede verse afectado por problemas de gastritis, úlceras y en los casos más extremos, cáncer.
Son innumerables los perjuicios que provoca este mal que cada día suma más víctimas. Dejar esta adicción es la manera más sabia de enfrentar la vida.