Loas para un gigante

Mijaín López. Foto: Tomada de internet Mijaín López. Foto: Tomada de internet Loas para el gigante de ébano que nació en Herradura, pueblo humilde de Pinar del Río. Hoy está de cumpleaños el mejor atleta cubano de lucha grecorromana en el mundo.

Leyenda viva de este deporte, Mijaín López es el séptimo gladiador que logra tres doradas en citas estivales. Nació el 20 de agosto de 1982 en la occidental provincia de Pinar del Río. De pequeño siempre se inclinó por el deporte. Practicó el béisbol, pero muy pronto supo que su destino estaba entre agarres y llaves dentro del colchón de lucha.   Paso a paso llegó a la cima.

 

El aroma a tabaco de las vegas en Herradura y el despertar de la brisa que despeina las palmas en el lomerío, se hacen visible en este moreno de sonrisa diáfana, hablar pausado y fortaleza demostrada en un colchón de lucha. Preciado como el marfil. Sencillo cual niño que retoza con juguete nuevo. Mijaín recibe el saludo de los dioses del Olimpo a su paso. Así es este hombre, fruto del deporte revolucionario cubano, al cual le debe toda la gloria del mundo y sus éxitos a nivel internacional.

 

Mijaín López, bailó samba como disfrute de la tercera corona olímpica en Río de Janeiro. Es tres veces campeón bajo los cinco aros. Solo él resulta su rival. Veintinueve segundos bastaron después de iniciar el combate, frente al turco Riza Kayaalp, para subir a lo alto del podio olímpico. ¡Qué estelaridad Mijaín! Sus coronas lo hacen único en la división en el mundo.

 

Tricampeón. Así de simple. Únicamente los grandes pueden llegar a esa hazaña. Otros cubanos también lo hicieron. Teófilo Stevenson, Félix Savón y las espectaculares Morenas del Caribe del voleibol, tienen tamaño privilegio.

 

¡Hoy estás de cumpleaños, Campeón! Mis respetos para su brillante carrera deportiva, que además de las tres coronas olímpicas incluye, cinco títulos mundiales y éxitos en Juegos Panamericanos, Centroamericanos, Copas del Mundo y por supuesto las Galas de Campeones y los Campeonatos Nacionales.

 

¡Felicidades, Mijaín! Disfrute su onomástico 35 como siempre y no dude nunca del amor que le profesa su pueblo.