Vilma Espín, valerosa mujer cubana. Foto: Tomada de Internet.La mujer cubana siempre fue un miembro esencial en las luchas de nuestro pueblo. Muchos son los ejemplos de actuación de las féminas en distintos momentos de nuestra historia: Mariana Grajales, Candelaria Figueredo, Melba Hernández, Haydée Santamaría, Celia y Vilma Espín, por citar algunas de ellas.
Pero a pesar de ello la mujer humilde estuvo destinada durante años a ocupar empleos mal pagados, a ser ama de casa o condenadas a la prostitución a falta de otra vía para ganar dinero. La Revolución acabó con la discriminación a la que eran sometidas y trabajó incesantemente por incorporarlas, de manera plena, a todas las tareas de la sociedad.
En todo momento Fidel tuvo presente a la mujer cubana, a quien consideró un pilar en cada una de las revoluciones sociales, culturales, educacionales que tuvieron lugar en nuestro país. Mucho habló de las mujeres y siempre defendió para ellas un escaño en el Parlamento, en puestos de dirección, y hasta en la vida militar les preservó un espacio.
Soy del criterio que la mujer cubana se ha impuesto y se impone de todas las formas posibles, gracias a la obra emancipadora y la igualdad de género que existe en el país. Ellas tienen una fuerza única y renovadora capaz de mover todo lo que encuentre a su paso, porque como sentenció el Comandante: “La mujer es una Revolución dentro de la Revolución”.