Jóvenes cubanos en la Plaza de la Revolución. Foto: Tomada de internet
El Comandante en Jefe Fidel expresó en el acto de homenaje a los mártires del asalto al Palacio Presidencial celebrado en la escalinata de la Universidad de La Habana, el 13 de marzo de 1962: ‘’¿Y qué juventud queremos? ¿Queremos, acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y repetir? No, Queremos una juventud que piense. ¿Una juventud, acaso, que sea revolucionaria por imitarnos a nosotros? No, sino una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento...( ).
¿Y por qué creemos que se desarrollará esta juventud revolucionariamente? Sencillamente, porque tiene todas las condiciones para lograrlo, tiene todas las condiciones para desarrollarse revolucionariamente, pensar y actuar revolucionariamente. No decimos que el ejemplo no valga; el ejemplo influye, el ejemplo vale, pero aún más que la influencia del ejemplo, vale la propia convicción, vale el pensamiento propio. Y nosotros sabemos que esta juventud será revolucionaria, sencillamente porque creemos en la Revolución, porque tenemos fe en las ideas revolucionarias y porque sabemos que esas ideas se ganarán el pensamiento y se ganarán el corazón de esta juventud’’.
A través de los años, diferentes generaciones de jóvenes han patentizado su compromiso con el proyecto social cubano. En la Cuba de hoy un alto porcentaje de jóvenes manifiestan su apoyo sustancial a la Revolución.
La unión de todos los jóvenes patriotas y la integración a los intereses supremos de construir el socialismo, preservar las conquistas de la Revolución y continuar luchando por nuestros sueños de justicia para Cuba y para la humanidad es la premisa para seguir el legado de tantos hombres y mujeres que dieron su vida por forjar una Patria con todos y para el bien de todos.
Los retos actuales y futuros reclaman como primera exigencia, articular todos los medios y fuerzas con que contamos para fortalecer la unidad patriótica y moral, desarrollar valores y patrones de vida revolucionarios y dar paso a las nuevas generaciones, que serán las que continuarán esta obra.
Lo que nos ha enseñado nuestro Comandante en Jefe Fidel es que quienes tienen forjada una vocación revolucionaria y asumen la necesidad de aportar al proceso social que vive el país, deben estar dispuestos a desempeñar la tarea necesaria. Así encontramos muchos jóvenes, dispuestos a dar los mejor de sí en el aporte a la sociedad desde su propio accionar.

