Fidel Castro en su infancia. Foto: Tomada de internet
Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926. Durante la niñez fue audaz, temerario. Lo exploraba y lo preguntaba todo. Cuando tenía un accidente no se dejaba curar, lo hacía solo. Le gustaba andar descalzo, al extremo de que la madre, Lina Ruz González, siempre le preguntaba si había perdido los zapatos. Los regalaba.
Con apenas 4 años Fidel va a la escuela pública cercana a la casa, la cual también sería su círculo infantil. Los primeros pupitres los ocupaban los oyentes que empezaban a adaptarse, estos no tenían donde apoyar las libretas, pero él se agenciaba de la memoria. Aprendió a leer y garabatear viendo a los demás. De vez en cuando le daban un reglazo por las travesuras o le ponían unas pesitas en las manos extendidas. A veces, unos granos de maíz debajo de las rodillas. Estos castigos no se los aplicaban frecuentemente, la intención era asustarlo.
La maestra hizo creer a los padres que era un alumno muy aplicado, despierto, con capacidades para el estudio y de lo conveniente que resultaba matricularlo en Santiago de Cuba. Veinticuatro meses después va a vivir a la ciudad junto a su hermana mayor Angelita.
Fidel y su hermana Angelita fueron hasta Santiago de Cuba para continuar sus estudios. A pesar de la mesada que enviaba el padre, eran pobres y comían poco debido a las necesidades de la familia de aquella profesora y el estricto ahorro instaurado allí.
Transcurrido un año mejoró la situación porque sus padres supieron lo sucedido. Aun así, el régimen disciplinario lo incomodaba y ante las amenazas de que si se portaba mal lo internaban en la escuela, un día incumplió todas las órdenes de forma consciente. Su incipiente rebelión ocurrió en primer grado con 8 años de edad. (Continuará)...

