Una cita con Palma

Adiel Palma. Foto: Tomada de internetAdiel Palma. Foto: Tomada de internet Una cita con Adiel Palma López, hizo realidad mi sueño de comentarista deportivo. La oportunidad la dio la edición 57 de la Serie Nacional de Béisbol. El Hotel Las Yagrumas, fue el escenario ideal para conversar con esta gloria del pitcheo cubano, catalogado entre los mejores zurdos de nuestro béisbol. Ahora como entrenador de pitcheo del equipo Elefantes de Cienfuegos, Palma López se mostró como siempre, cordial, sencillo y elocuente ante cada respuesta.

Adiel nació el 20 de agosto de 1970. Este hombre de 47 años siempre será recordado como el lanzador que lograba maniatar la ofensiva de la selección de Canadá, en eventos internacionales, amén de ser equipos cuajados de bateadores zurdos. Palma López participó en los Mundiales Juveniles de 1986 y 1987, las Copas Mundiales de Béisbol en 2003, 2005 y 2007, los Juegos Panamericanos de Santo Domingo y el Torneo Preolímpico de Panamá, los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el Campeonato Mundial Holanda en 2005. Resultó Campeón Olímpico en Atenas 2004 y subcampeón en el Primer Clásico Mundial de Béisbol en 2006, entre otros resultados de lujo en la arena internacional.

¿Cómo asumes esta responsabilidad de entrenador con la nueva hornada de lanzadores cienfuegueros?

Con toda la hidalguía del mundo. Contamos con un pitcheo joven en el cual destaca Yasmany Insua, como la principal figura, pero existen muchachos muy talentosos a los cuales trato de impregnarles el amor por la camiseta verde de Cienfuegos y que cada vez que salgan a lanzar lo hagan pensando que ese juego puede ser el mejor de su vida.

¿Por qué la facilidad para dominar a las escuadras canadienses?

Gracias a Dios y a la vida, cada vez que salía a trabajar frente a un equipo de Canadá, lo hacía bien para Cuba. Eso la gente lo recuerda con mucho agrado. No es que fueran equipos fáciles, todo lo contrario. Siempre tenían buenos bateadores, sobre todo zurdos, pero yo trabajaba con mucha efectividad frente a ellos y salían las victorias. Me preparaba bien para todos los contrarios, pero con los canadienses todo salía casi perfecto para no ser absoluto.

¿Cómo recuerda el subtítulo del primer Clásico Mundial de Béisbol?

Con mucho cariño. Para los que estuvimos allí es algo que no olvidaremos nunca. Creo que es la mejor actuación de un equipo Cuba en la historia del béisbol revolucionario. Lo digo porque ese evento dio la posibilidad de enfrentar a peloteros amateurs con profesionales. Allí, el equipo Cuba demostró que podía jugar ese tipo de béisbol y también ganar.

¿Tuvimos un pitcheo de lujo, no le parece?

¡Claro que sí! Ese equipo Cuba llevó lo mejor del momento en cuanto a lanzadores. Pedro Luis Lazo, Jonder Martínez, Yulieski González, Yadier Pedroso y Vicyohandri Odelin. Además de lo que yo pude aportar, por supuesto. A nadie se le olvidará el ponche de Odelín, para el pase a la final en San Diego, contra Japón. Fueron grandes momentos para guardar.

¿Y los Juegos Olímpicos de Atenas 2004?

Ese es otro certamen que guardo para siempre en mis recuerdos. Todo deportista quiere llegar a unos Juegos Olímpicos, y si gana, la satisfacción es doble. Gracias a Dios, tuve la dicha de ser Campeón Olímpico en Atenas 2004, con un equipo de respeto y un excelente pitcheo. Allí dimos nuestro aporte Pedro Luis Lazo, Norge Luis Vera, Danny Betancourt, Norberto González, Jonder Martínez, Frank Montieth y Vicyohandri Odelin. Era un pitcheo de lujo y eso nos llevó a la corona.

En 21 Series Nacionales y tres Series Selectivas, usted logró 139 victorias y propinó 1 816 ponches. ¿A qué se debió este resultado?

A la disciplina y la entrega en cada entrenamiento. No importa con el equipo que juegues, si es débil o fuerte, lo que importa es el interés que le pongas a cada salida al diamante. Porque el juego de pelota tiene aproximadamente unas dos o tres horas y en ellas, tienes que estar concentrado para lograr el objetivo. Eso fue lo que siempre hice. Si no te esfuerzas no pueden existir resultados. Gracias a Dios, me llevo muy buenos recuerdos de la pelota.

¿Un mensaje para los nuevos lanzadores de nuestro béisbol?

Que nunca dejen de entrenar, no importa si llegan al equipo Cuba y logran un nombre en el pitcheo cubano. Hay que ser exigente, estudioso y disciplinado. Esas son las únicas vías para el éxito en el difícil arte de lanzar.

Agradezco a Adiel Palma López, su tiempo dedicado para nuestra conversación y le deseo éxitos en su nueva labor como entrenador de pitcheo. Me marcho a casa con la agenda llena de apuntes y la satisfacción de lograr una entrevista de lujo con un lanzador de lujo.


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