Ignacio Cervantes.
Desde el piano de Cervantes escribo este artículo. Claro, salvando distancias y jugando con el tiempo. Ignacio Cervantes Kawanagh, inspirarse en usted, significa escribir sobre uno de los más notables compositores, pianistas y pedagogos del siglo XIX cubano. Usted fue sin dudas, una de las mayores influencias en el desarrollo de la música cubana.
Ignacio Cervantes Kawanagh, perteneció a la línea de autores musicales cubanos que hicieron de lo popular, materia para el arte y la identidad cubana.
Auténtico, elegante, intrépido en sus composiciones y defensor de la causa insurrecta cubana, este niño prodigio de la música, obtuvo su primer premio en composición en el año 1866.
El Gran Premio de Piano, fruto codiciado que alcanzó dentro de su brillante carrera, en la que laboró sin descanso; la obra de concurso en esa reñida lid fue el “Quinto Concierto de Herz”, y el joven pianista no fue superado por ningún otro opositor.
Acusado y expulsado de Cuba por el régimen español junto al músico José White, por ofrecer conciertos a beneficio de los insurgentes, Ignacio Cervantes se fue a Estados Unidos y allí permaneció desde 1876 hasta 1879.
Zarzuelas, mazurcas y las famosas 45 Danzas Cubanas en las cuales recoge la esencia de lo cubano, matizaron el paso de Cervantes por la música de la nación caribeña. También tuvo a su cargo la conducción de la compañía de ópera del Teatro Payret y del Teatro Tacón.
Todo cuanto brotó de la alta mentalidad de aquel grande artífice de los sonidos, demuestra en todo tiempo las extraordinarias facultades de este insigne precursor de la música cubana.
Hoy en su día de onomástico, dedico este artículo porque Ignacio Cervantes es sin dudas el sello vivo de la autenticidad cubana. Su obra llena de virtuosismo, es distinguida entre los más notables compositores, pianistas y pedagogos del siglo XIX cubano.
A su memoria se realiza en nuestro país desde el año dos mil el Concurso y Festival Internacional de Piano Ignacio Cervantes.

