La América te recuerda. Foto: Tomada de internet.
Hoy quiero regalar esta crónica al niño arañero de Sabaneta. El segundo de seis hermanos, e hijo de un matrimonio de maestros. Hugo Rafael Chávez Frías, nació un día como hoy hace sesenta y tres años. Sin saberlo, su visión emancipadora del futuro lo llevó a escalar peldaños impensados. Tocó con su mano la libertad de Venezuela y llevó en la frente la estrella que ilumina y mata, de la que habló nuestro José Martí.
El niño de Sabaneta, el “Arañero”, amaba el béisbol. Lo practicó de adolescente y soñaba jugar en las Ligas Mayores. Su afición por la historia y la lectura le permitió descubrir las hazañas de sus antepasados: Bolívar, San Martín, Hidalgo. Todos eran profetas de la aurora revolucionaria. Él también la soñaba y su sueño se hizo realidad.
Graduado de la Academia Militar, fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, el que se convertiría en una plataforma para luchar por una nueva República.
Humano, líder, aglutinador de ideas y acción, Hugo Rafael Chávez Frías, vive hoy más que nunca en la realidad de su Venezuela. Está en las calles con los revolucionarios que apoyan a Nicolás Maduro, cual si se viviera el Caracazo de 1989. Los de hoy, venezolanos dignos, reviven al Comandante Chávez y no quieren el regreso de Carlos Andrés Pérez, porque Venezuela es dueña de sus actos.
El niño arañero de Sabaneta está en todas partes. Él encabeza la rebelión de un pueblo que defiende sus principios y raíces. ¡Comandante Chávez! el aniversario de su natalicio le brinda fuerzas a la revolución bolivariana para hacer prevalecer la Constitución.
Chávez: amigo, hermano, integrador de los pueblos de América, usted partió el 5 de marzo de 2013 a un viaje sin regreso, pero quedó su obra multiplicada en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA). ¡No más oligarquía! Usted se levanta con Venezuela y Bolívar para evitar un golpe de Estado como el de 2012.
Hoy es su aniversario. La América toda lo recuerda ¡Gracias por existir y hacer! Este es mi modesto regalo al niño arañero que nunca dejó de ser, al que cantó sus llaneras y entonó el Himno de la Patria, porque siempre fue de los que aman y funden.

