Fidel Con Melba y Haydée a la salida del Reclusorio de Isla de Pinos 15 de mayo de 1955.
La mujer cubana tuvo su representación en la nueva etapa de lucha que se inició el 26 de julio de 1953. En el grupo de asaltantes que participó en las acciones de Santiago de Cuba habían dos mujeres: Haydée Santamaría y Melba Hernández.
Haydée la hermana de Abel, segundo jefe del movimiento, tenía la virtud de decir las cosas más intensas con la mayor sencillez del mundo. El sufrimiento marcó su vida. Tuvo que soportar que le mostraran el ojo ensangrentado de su hermano y tal era la lealtad a la causa revolucionaria, que ante el hecho replicó: “Si ustedes le arrancaron un ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diré yo.” A pesar del desgarrador momento, no pudieron sacarle ninguna información y al contrario respondió firmemente: […] “morir por la patria es vivir”.
Salida de Haydée y Melba de la Cárcel de Mujeres de Guanajay, el 20 de febrero de 1954 Foto: Constantino Arias.
Fue Haydée, junto a Lidia Castro y Melba Hernández, quienes recopilaron y organizaron las notas que Fidel lograba sacar de la prisión, escritas con zumo de limón y en la cual reconstruía su alegato en el juicio del Moncada, que luego sería conocido como La historia me absolverá. Al recordar el gesto de Haydée Fidel expresó: […] “Nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana”.
Esta mujer brillaba con luz propia, una persona alejada de vanidades y ambiciones, llena de incertidumbre, recuerdos, pasión y sentimientos, devoción y amor por los ideales, para tener una Patria mejor. Luego del triunfo revolucionario Fidel le confía la tarea de fundar una institución cultural que sería emblema entre los intelectuales y críticos de todas partes: la Casa de las Américas, proyecto al cual dedicó su tiempo y espíritu.
El 28 de julio de 1980, dejó de existir físicamente Haydée Santamaría, la Heroína del Moncada, la hermana, la esposa, la madre, la mujer indispensable en la victoria final del proceso revolucionario, la de confianza, la abnegada revolucionaria al servicio de los más nobles ideales patrios.

