Corría el año 1953 y el centenario del Apóstol José Martí era la motivación de los jóvenes para impulsar la Revolución. El repudio y el descontento popular reinaban en toda la Isla a raíz del cuartelazo producido por Fulgencio Batista. Gran significación tuvieron las palabras de denuncia expresadas por el joven abogado Fidel Castro cuatro días después del 10 de marzo de 1952 dijo: "Vamos a hacer la Revolución nosotros mismos…" Pero como las casualidades no están escritas, ese preciso día se conmemoraba el aniversario sesenta de la fundación del periódico Patria, desde donde Martí defendió la libertad de Cuba. Razones estas que conectan desde el principio las ideas de ambos próceres de la independencia cubana.
El 26 de julio marcó un hito en la historia de nuestro país. El movimiento armado que tan celosamente encabezó Fidel Castro con Abel Santamaría se dio a conocer con esta acción. La Granjita Siboney, el himno de Bayamo, las armas, el uniforme y el plan de ataque fueron el preludio para iniciar el combate. Los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, recibirían a tantos jóvenes, que representaban la vanguardia en la lucha contra la dictadura.
Como señaló Raúl Castro: "(…) el motor pequeño sería la toma de la Fortaleza del Moncada, la más alejada de la capital, la que, una vez en nuestras manos, echaría a andar el motor grande, que sería el pueblo combatiendo con las armas que capturaríamos, por las leyes y medidas, o sea, el programa que proclamaríamos (…)". Como es conocido la acción no tuvo el éxito que se esperaba, pero dieron a la naciente revolución una dirección, una vanguardia y un programa que movilizó significativamente al pueblo cubano para futuras acciones. Fidel se convirtió entonces en el máximo impulsor que nos guió, hasta el triunfo definitivo en 1959.

