Fidel Castro Ruz. Foto: Tomada de internet.
No sé qué indicaba la fuerza de sus palabras, de su visión o sentencia, no sé si es su barba, el gesto de sus manos, si su mirada o su voz; pero el Comandante, ese gigante todo un farol o guía de esta Revolución, anda en las calles con el ánimo de que todo salga bien.
Desde una altura que nadie sabe, lo ve todo; lo que sucede, lo que debió ocurrir, las consecuencias, causas, efectos. Como omnipotente entre los mortales avizora el andar de los hombres de la América, el mundo y claro Comandante, que usted sabía qué necesitaba el pueblo: independencia.
No sé si sus pasos firmes, el rostro ceñudo de la duda, la pausa al hablar cuando quiere que seamos capaces de saber a dónde quiere llegar, nos dieron la fuerza que hoy nos caracteriza; pero sí sabemos que la entereza de su fe, la confianza y la razón nos llevó a la libertad.
Esa capacidad única y propia nos entregó la educación, la salud, el deporte, la cultura, la tierra del campesino, las ciencias, la investigación... Comandante, usted sabe que todo lo puso en nuestra manos.
Esta obra Comandante, el trabajo por el futuro de la infancia es una obra noble y grandiosa, porque claro Comandante, usted nació para ser el guía de la Revolución.

