El Programa del Moncada proyecta luz renovada

entrada_barbudos_La_Habana_1959Entrada a La Habana de la Caravana de la Victoria en 1959.Desde enero de 1959, la Revolución  transita por la ruta de la victoria. El triunfo es el resultado del empeño de hombres y mujeres por  alcanzar la verdadera independencia, la plena soberanía. En el  Programa del Moncada expuesto por Fidel Castro en el juicio por los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, definió los propósitos. El texto constituyó la guía  para los cambios que se debían acometer. Se concebía  la educación y los servicios médicos como derechos del pueblo así como la igualdad, la equidad que lleva consigo el disfrute pleno de oportunidades.

El plan de acción de los asaltantes, contempló  además otros problemas fundamentales a resolver luego del triunfo, la industrialización, la vivienda, la posesión de la tierra como un bien colectivo, la eliminación del desempleo.

No hubo olvido, esta vez la historia no pasó esta página porque estaba escrita como tributo a la sangre derramada por los caídos y con la pujanza de quienes lograron derrocar al tirano. La vigencia del Programa del Moncada planteado por Fidel en su alegato de auto defensa se evidencia cuando dice: “Un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza…para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz".

En 1961 se realizó la Campaña Nacional de Alfabetización que llevó el conocimiento hasta los lugares más remotos del país. En la epopeya, los protagonistas eran herederos de la sangre numerosa. Junto a los adolescentes y jóvenes se sumaron otras fuerzas que enseñaron a leer y a escribir en las ciudades y montañas. La Isla convertida en una gran escuela, crecía vigorosa, el deseo de superación devino pasión que movilizó a todos. Los cuarteles fueron convertidos en centros educacionales, se crearon miles de aulas y existió la posibilidad de empleo para todos los maestros, además, se constituyeron los Contingentes de Maestros Voluntarios.

Grandes son las batallas protagonizadas por los cubanos. El pensamiento previsor de Fidel nos ilumina, es necesario formar al hombre que necesita la sociedad del futuro A partir de esa fecha, el estudio formó parte de la cotidianidad del cubano y el país emprendió el desarrollo indetenible de la educación que llega hasta los días actuales. No obstante, el bloqueo imperialista que supera las cinco décadas y las dificultades económicas de todos estos años, en la Isla, nunca se cerró una escuela y ni un solo niño dejó de asistir a las clases, para el Estado cubano la educación es y será  una prioridad.

A lo largo de esto años de victoria, la Revolución demuestra la madurez ideológica, con orgullo se gradúan miles universitarios, doctores en ciencias en las diferentes ramas del saber, y decenas de miles de máster, categorías científicas que avalan investigaciones y estudios en función del desarrollo económico y social del país, todo lo cual tuvo sus inicios en el Programa del Moncada.

El orgullo, el sentimiento patrio se reafirma. En el aniversario 64 de los sucesos del 26 de Julio, la educación se perfecciona en la búsqueda de la excelencia para elevar cada vez más la calidad del proceso docente educativo, y alcanzar la formación integral de las nuevas generaciones lo que está acorde con las aspiraciones del Programa del Moncada, bajo la guía de la política económica y social aprobados en el Sexto Congreso del Partido.

El sendero hacia el futuro es tan complejo como hace 64 años, cuando Fidel y la Generación del Centenario se lanzaron a terminar la Revolución de José Martí. Lo que está esbozado es una transformación cardinal de la sociedad, como se planteó en La Historia me absolverá, que hoy se complementa con las más recientes decisiones partidistas para trazar un arco de continuidad histórica entre el Programa del Moncada y los Lineamientos.


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