Hoy escribo para usted y de usted. Caballero de la radio, artista inigualable del micrófono y la locución. Usted nació con el ángel de la palabra ceñido en el alma. José Antonio Cepero Brito, fue un excelente locutor comercial, narrador de novelas, locutor de noticieros, moderador de paneles y sobre todo, carismático y jocoso. Nacido el 21 de mayo de 1018 en Camagüey, Cepero supo del trabajo duro como fogonero de locomotoras en el Central Washington, para más tarde desempeñarse como oficinista en el Ingenio Estrella, de su provincia natal. Dos años después, en 1939, viaja a La Habana en busca de nuevos horizontes.
Ello le valió para intentar fortuna a través de un talento innato y un carisma propio de su personalidad. Entonces llegó lejos en la locución y prendido en la memoria de la gente. Los que disfrutamos de su estilo, cargado de cubanía, humor fino y alto sentido de profesionalidad, coincidimos en afirmar lo mismo que el periodista Enrique Núñez Rodríguez: “Cepero Brito era un hombre que usaba una guayabera por dentro". Sin dudas, fue y es una voz que perdura en el tiempo.
¡Cómo olvidar sus presentaciones en “Detrás de la Fachada” y “Escriba y Lea”, programas que al decir del propio artista, le ubicaron en el corazón de la gente. El primero le dio la posibilidad de trabajar al lado de la excelente animadora y amiga, Consuelito Vidal y el segundo, un espacio muy querido del que fue fundador, le obligó y enseñó porque entre tan prestigiosos panelistas siempre se sintió muy bien.
Depurado, culto, elegante y alegre, Cepero Brito estuvo junto a la Revolución y sus ideas. Por eso en el Teatro Martí, la noche del 13 de septiembre de 1960, levantó su voz para denunciar los programas políticos alentados por los dueños, los hermanos Mestre, para sembrar la confusión y atacar a la Revolución.
Estuvo en el seguimiento a los sucesos de Playa Girón y su voz clara y precisa informaba al pueblo el curso de los combates por la Patria y al final, la noticia que conmovió a la nación y al mundo ¡Ha caído Playa Girón! Esos son instantes que no se olvidan y marcaron el paso de este profesional de la palabra en el ejercicio de la locución.
Es considerado un orador irrepetible. Su nombre se inscribe en la trilogía de los grandes de la locución y animación en Cuba, junto a Consuelo Vidal y Germán Pinelli. Hoy se cumplen veintinueve años de su desaparición física, aquel 20 de julio de 1989. Nos dejó físicamente, pero José Antonio Cepero Brito, hizo brillar las ondas radiales y la pantalla de los televisores y supo perpetuarse en el corazón de su pueblo. Por esa y muchas otras razones, seguirá siendo una voz que perdura.

