Lidias de gallos, instituciones y sociedades

Pelea de gallos. Foto: Tomada de internet.Pelea de gallos. Foto: Tomada de internet. Las lidias de gallos fueron un gran negocio para el Ayuntamiento de San Antonio de los Baños, durante la segunda mitad del Siglo XIX. En diciembre de 1856, se dispuso el cobro de un peso fuerte al dueño de cada gallo que ganaba la lid.

Esta medida no fue aplicada por la libre iniciativa de la localidad, sino que contó con la aprobación del Gobierno Superior Civil. Como el número de peleas bajó considerablemente, se acordó rebajar el impuesto a la mitad. El 24 de diciembre de 1858, entró en vigor esta vía de recaudación de dinero para el gobierno de la Villa del Ariguanabo.

La Logia Masónica Luz de Ariguanabo se constituyó bajo la obediencia de la Gran Logia de la Isla de Cuba. Su primera sesión se celebró el 30 de noviembre de 1878, con la asistencia de diez individuos. El 17 de enero de 1879 quedó constituida definitivamente, a partir de la elección de su oficialidad, presidida por el Venerable Maestro Francisco Daniel. Un tiempo después fue disuelta y reorganizada, en octubre de 1893, bajo la dirección de Rudesindo Carranza Llaguno.

Con fecha 4 de abril de 1895, ya iniciada la Guerra Necesaria en Cuba, el gobierno español suspendió las labores de esas instituciones fraternales. En la sesión presidida por el doctor Juan Francisco Cuervo, el 24 de noviembre de 1895, se acordó disolver temporalmente la institución. Los enseres y demás útiles fueron custodiados en la casa particular del masón Rafael Ebra. Precisamente en esa vivienda continuaron sus labores los masones de la localidad. Con el fin de la dominación colonial española, el 29 de mayo de 1900 resurgió, cual ave fénix, la Logia Masónica Luz de Ariguanabo, cuya labor perdura hasta el presente.

La Sociedad La Sajona surgió para el esparcimiento y recreo de la juventud en San Antonio de los Baños. La iniciativa cobró vida por el Teniente Coronel Juan Brodett Sedano, nombrado en el gobierno de la Villa, el 28 de marzo de 1872. Este hombre se caracterizó por ser correcto, bondadoso y enérgico al mismo tiempo. Por tal motivo era visto como un personaje caballeresco. La Sociedad La Sajona duró poco tiempo, pero constituyó la precursora del Círculo de Artesanos, surgida años después. Así, entre lidias de gallos, instituciones fraternales que surgían y resurgían, y sociedades de recreo, transcurría durante el Siglo XIX, la vida en la Villa del Ariguanabo.