Foto: Tomada de internet.
Mucho conocemos sobre los trabajadores que día a día dan lo mejor de sí en el campo. Les hablo de agricultores, productores, investigadores y otros tantos que representan la fuerza técnica y laboral de una cooperativa, sembrado o tierra en usufructo. Pero rara vez escuchamos hablar del fitosanitario. El origen de la palabra es muy común; fito, se refiere a las plantas (vegetales) y sanitario a la salud, o sea, el fitosanitario es el encargado de velar por la prevención y curación de las enfermedades de las plantas o relacionado con ello.
Hombres y mujeres que dedican horas de estudio en centros de investigación, laboratorios y estaciones de servicio de protección de plantas. Investigadores que con su accionar, paciencia y esfuerzo aseguran una mayor producción y la calidad de los alimentos y otros cultivos. Además, tienen en sus manos el control de los daños que puedan producir las plagas, las malezas y las enfermedades.
Con tesón y entrega contribuyen a una mejor conservación del medio ambiente, al permitir una agricultura más eficiente, disminuir el laboreo excesivo de la tierra y por consiguiente reducir la erosión del suelo. Como vemos el trabajo de los fitosanitarios merece el respeto y la admiración de todos.
El 17 de julio, en Cuba, se les rinde homenaje a técnicos, profesionales y todas las personas vinculadas, que tienen la importante misión de garantizar la sanidad vegetal, el control y eliminación de plagas, mediante prácticas amigables con el medio ambiente. La nueva generación de fitosanitarios cuenta con la trascendencia de Patricio Cardín Peñarredonda, un joven artemiseño y científico consagrado a la entomología agrícola y ejemplo en la investigación de plagas agrícolas de los principales cultivos, lo que fundamenta el homenaje a este ilustre científico.
Sirvan estas palabras para destacar a estos trabajadores que, si bien son poco mencionados o conocidos, juegan un papel muy importante en el manejo de los cultivos y la calidad de las producciones.

