Una infancia feliz

Niños cubanos. Foto: Tomada de internet.Niños cubanos. Foto: Tomada de internet. En La Edad de Oro José Martí escribió: ''Los niños debían juntarse una vez por lo menos a la semana, para ver a quien podían hacerle algún bien, todos juntos...'' Esta máxima martiana refleja el derecho que tienen todos los niños de compartir con sus amigos, de jugar, de salir y hacer bien a los demás para convertirse en personas útiles a la sociedad.

Los niños son especialmente sensibles, delicados e indefensos, por eso es necesario que tengan derechos concretos que reconozcan la necesidad de recibir una protección especial. Deben crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material. Ellos necesitan amor y comprensión para su crecimiento y desarrollo.

Desde su nacimiento cada pequeño tiene derecho a un nombre y a una nacionalidad, a gozar de los beneficios de la seguridad social y crecer sanos y saludables. Estos derechos deben ser reconocidos sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen social, posición económica, nacimiento u otra condición. Los derechos de los niños son derechos humanos. Estos no son una gentileza o un favor, sino obligaciones que se deben cumplir y respetar. Mucho se habla de los derechos de la niñez, pero no siempre se conocen y respetan.

Gracias a las medidas adoptadas en Cuba, hoy decimos que nuestras niñas y niños gozan de plenos derechos, lo que nos permite afirmar que tienen una infancia feliz acorde a las edades y capacidades de cada uno.


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