El alcohol más allá de la diversión

No pierdas el control. Foto: Tomada de internet.No pierdas el control. Foto: Tomada de internet. En la mayoría de las ocasiones, a beber se comienza desde muy jóvenes. Apenas los padres dan el permiso de las primeras salidas nocturnas aparece alguien con el llamado ''líquido para pasarla bien''. El alcohol es asumido más allá de una bebida. Es la sustancia que, al creer de muchos, garantiza la diversión y la capacidad de hacer sin inhibiciones. Lo cierto es que el alcoholismo es una enfermedad, una dependencia con característica de adicción a las bebidas alcohólicas, que ocasiona una dependencia física y tolerancia a estas. Muchos desconocen que puede avanzar camuflada.

Se vende en cafeterías, restaurantes y centros recreativos, ya sea en botellas, pomos o canecas. Todos tenemos fácil acceso a ellas, excepto los menores de edad. La risa desmedida, el incremento de la energía, la valentía para hacer y decir lo que generalmente se calla o se evita son sus primeros efectos, junto con el deseo insaciable, impulsado por el grupo de amigos o la necesidad compulsiva de beber.

Aquellas personas que se sienten incapaces de establecer relaciones interpersonales por timidez y complejos de algún tipo, encuentran en ella el resguardo necesario por el efecto socializador que poseen las bebidas. Afecta la capacidad de caminar erguidos y con absoluto control, el habla y la visión. No podemos ver el hábito de tomar como el medio para llevar las tensiones de cada día, ni la solución de problemas laborales. Sus efectos más dramáticos no son apreciables de inmediato. Hoy el alcohol es una diversión, pero mañana se convierte en una devaluación de nuestra imagen, incluso ante quienes intentan impresionar con su actuación.

Al perder ciertas capacidades como el juicio y el autocontrol se hace difícil la negociación de posibles salidas ante los conflictos, así cuando se bebe y se produce el reclamo familiar, la violencia puede ser la única opción de respuesta. Soy del criterio que se puede pasar mejor sin probar una gota, así tenemos un absoluto control de nuestras acciones. Es mejor no refugiarse en las bebidas alcohólicas, debemos ser capaces de manejar las tensiones cotidianas, pero de manera sana.


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