Inusitado concierto para el agrado de los ariguanabenses (+ Video)

Foto: Dayamí Tabares.Foto: Dayamí Tabares. San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- ‘’Entre dos aguas’’, tema del maestro Paco de Lucía, formó parte del repertorio que interpretó el guitarrista cubano Reynier Mariño, en el cine teatro Círculo de Artesanos de nuestra localidad. Durante el concierto Reynier Mariño junto a su grupo deleitó a todos con otros títulos y finalizó con Lágrimas Negras, un bolero de Miguel Matamoros.

Los asistentes se sintieron complacidos ante este joven sencillo y muy cubano, que prometió defender en cualquier lugar del mundo la música flamenca.

Reynier es considerado uno de los mejores exponentes de la música flamenca en Cuba, y se encuentra entre los diez guitarristas más sobresalientes del país. Su obra ya registrada por disquerías nacionales e internacionales ha ganado cada vez más aceptación en el gusto popular y es también parte de esa enjundiosa suma de sonoridades que conforma el panorama de la música cubana.

El flamenco fusionado con el son, el jazz y la música clásica, dan a sus conciertos el toque del componente hispánico que corre por las venas de los cubanos.

Con su obra, en Cuba inició una nueva etapa en el cultivo y expansión del flamenco, género conocido y practicado en la Isla desde comienzos del Siglo XX pero al que nunca se le había dedicado un disco hasta la llegada de Reynier Mariño con su álbum "Alma Gitana" 2001, el mismo que un año después mereció el Premio Nacional de Música de Concierto.

A propósito de su admiración hacia Paco de Lucía, el gran maestro de la guitarra flamenca en España, le ofrecemos un fragmento de la entrevista que le hiciera Susana Méndez a Reynier Mariño en la publicación Cubadebate.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de Paco de Lucía?

Mi encuentro con él fue en el teatro Pérez Galdós, de la capital Gran Canaria, y una de las cosas que más me asombró de él, tanto al terminar su concierto como luego en la calle, cuando salimos juntos, fue su humildad. Recuerdo que solo hablaba de su familia, de su gente, me preguntaba por Silvio y por gente que él conocía de Cuba y el rato que tocamos -de descarga, pues no fue nada formal-, lo hacía muy suavemente, como si fuera un obrero que toca guitarra para entretenerse. Su trato con la gente era cariñoso, así como es el trato de Omara Portuondo hacia todo el mundo.

La segunda cosa más importante que me ha ocurrido en la vida fue pasar una noche entera en una fiesta -en un sitio en Las Palmas que se llama El Malecón de La Habana-, con Paco de Lucía; él con una guitarra y yo con otra.

En él y en Omara, vemos artistas grandes de verdad. Sé que es muy difícil llegar en la vida a donde ellos llegaron, pero si alguna vez logro ser “la chancleta” de alguno de ellos dos, espero que sus ejemplos me sirvan para no caer en lo que muchas veces la fama hace que caiga tanta gente.