Maestra cubana. Foto: Tomada de internet.
La calidad de la enseñanza siempre será una incesante prioridad para los centros educacionales del país. Ellos están llamados a buscar las vías para formar un estudiante integral con posibilidades de continuar su formación, garantizando de esta manera el relevo en escuelas, fábricas y hospitales.
El curso escolar 2016-2017 representó para el territorio un avance con respecto a años anteriores; ello lo evidencia el interés de los estudiantes ante las asignaturas y la búsqueda de conocimientos.
Para hablar de enseñanza debemos comenzar por los formadores, encargados de llevar la luz día tras día a cada plantel, convertida en historias, cálculos o letras; y es que en ellos está la gracia de resumir todo lo que nos rodea en una nota o una demostración.
Uno de los grandes retos que tiene la educación en Cuba y en el territorio está en completar la cobertura docente en sus instituciones. Se debe insistir en la formación de maestros, y la vía efectiva se encuentra en los círculos de interés y las sociedades científicas, espacios que le permiten conocer a los educandos sobre estas especialidades. Resuelta esta cuestión, los resultados serían aún mejores.
No tenemos duda que la educación en Cuba goza de gran prestigio, todos de una forma u otra hemos transitado por ella; una educación de calidad, que forma desde edades tempranas a niños y continua en algunos casos hasta la tercera edad. Cuba es el primer país de América Latina en declararse libre de analfabetismo y hoy sus índices de aprovechamiento escolar están entre los más altos del continente, pero nunca estaremos conformes si se trata de calidad de la enseñanza.

