Mayda Capote. Foto: Dayamí Tabares
¡Permiso! le dije al intelecto antes de escribir de usted. Le solicité esfuerzo, pasión y deseos para esbozar en blanco y negro el sentimiento de muchos en solo una cuartilla. ¿Cómo empezar? Pregunté en silencio. No es fácil, me dije. Su trayectoria como trabajadora es inmensa y fecunda. Su labor dentro del colectivo de periodistas de la emisora Radio Ariguanabo deja huellas que serán eternamente recordadas.
Llega el momento de marchar a casa. No como siempre lo hizo, con la satisfacción de llevar al pueblo en su noticiero, la inmediatez de cada suceso, sino con la satisfacción del deber cumplido y la nostalgia por no regresar con asiduidad y compromiso en busca de escuchar a los reporteros, redactar en la computadora el guión de su noticiero estelar o algún que otro comentario.
También un editorial o la crónica de turno, por un acontecimiento que trasciende en el Ariguanabo y la provincia. Usted lleva en el alma las doctrinas del Maestro. Las lleva desde siempre: en la Casa de Cultura, como directora, en el hogar con la atención a la nieta, el esposo o la hija y en el andar sereno, flemático y seguro. También en los criterios precisos en las reuniones del departamento, en los consejos oportunos a los nuevos que inician el camino del periodismo y en las carcajadas o pasillitos de baile que dejó en el recuerdo de las actividades de la UPEC.
Foto: Dayamí Tabares
Un adiós y un regreso marcan su paso por La voz de donde hay un río. Se marcha porque la ley laboral se lo exige. Maestra, tal vez necesitaba esta jubilación. Es la hora del descanso oportuno, pero estoy convencido que no faltarán desde la casa los recuerdos de estos que hoy le decimos “Hasta luego”.
Me place decir que compartir con usted los momentos de premiación del Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio, fue un gusto. Allí recibimos juntos el diploma y la felicitación del jurado. También intercambiamos con todos los colegas del país y quedaron enseñanzas.
¡Gracias Maestra! Usted se marcha, pero queda su legado. Feliz entonces el nuevo período como ama de casa. No digo más, las palabras se agotan y crecen los sueños y expectativas. Nos vemos en el camino, maestra.

