Foto: Cortesía del autor.Otra vez el barrio convoca para escribir de emociones y sueños. Otra vez la familia cederista se une y el patriotismo de su gente penetra por los poros, hasta la raíz del sentimiento humano. Es la Coordinación Nacional de los CDR la principal causa del jolgorio. Su revista “La Calle” llega a San Antonio de los Baños, para una nueva presentación.
El lugar no podía ser otro. El proyecto comunitario “Continuaré tu obra” del niño Marlon Méndez Cabrera, volvía a ser el mejor escenario. La revista, genuina representación de los cubanos, presentó su edición 87 dedicada a Fidel. Danzaron las banderas de la Patria agradecida en las manos de los príncipes enanos de los que habló el Apóstol. Una fina llovizna dijo presente, como símbolo de llanto natural por la partida del líder. No era una noche cualquiera en San Antonio de los Baños. Era la ocasión propicia para denunciar las patrañas del imperio y su presidente Donald Trump, en la nueva política hacia Cuba. Allí estaba Marlon. Sus pupilas brillaron de emoción al evocar a su ídolo. Con él nuestro Fidel Castro Ruz. El querido presidente, el barbudo de la Sierra y el Llano, el mismo con quien charló aquella tarde del 2014.
Volvió el Comandante por las calles de mi Ariguanabo. Volvió con la sonrisa de saberse querido y respetado. Volvió a la sala grande de su más fiel seguidor. Su legado acompañó a los cederistas y el proyecto de Marlon creció entre aplausos, danzas y canciones. Otra vez cabalgamos con Fidel. Otra vez pupilas humedecidas repasaron la vida y obra del hijo de Birán. Martí, Maceo, Che Guevara, Celia y Vilma formaron parte del gremio cederista en esta presentación de la revista “La Calle”. Niños, mujeres, jóvenes y ancianos volvieron por la obra del líder histórico de la Revolución Cubana. Fidel vive en todos. La calle de los revolucionarios merece su eterna presencia. Entonamos el Himno de Bayamo y la mano acusadora de Fidel se levantó cual altar preciado de la Patria.
¡Gracias, Marlon! Tu proyecto crece y avanza. Tus sueños se multiplican ante el asombro de todos. Ha pasado el tiempo, sin embargo, sigues siendo el niño feliz, que juega, estudia, aprende y repasa la historia de Cuba. La muerte se llevó a tu ídolo, pero no sus ideas. ¡Persiste siempre, muchacho! Tu proyecto galopa en tropel alegre, cual jinete embravecido. Asume entonces cualquier reto y encontrarás esperanzas. ¡Esta es tu historia! Escríbela a tu forma y manera, sin que muera el ángel de la creación para evocar tus amaneceres.