La noche de Buena Fe

Israel Rojas con un joven ariguanabense amante de las canciones de Buena Fe. Foto: Carlos Enrique RodríguezIsrael Rojas con un joven ariguanabense amante de las canciones de Buena Fe. Foto: cortesía del autor

San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- La tarde languidecía en este terruño y la nubosidad en el cielo presagiaba un desenlace infeliz para el concierto programado en el Anfiteatro Onceno Festival. El pueblo ariguanabense no creyó en maleficios ni amenazas de la madre natura y enrumbó camino al majestuoso escenario. La noche regaló la fresca brisa, y por momentos, la pertinaz llovizna asustó a muchos e hizo crecer la confianza de otros en no abandonar el graderío.


Llegó el momento esperado. El reloj marcó las once y con los acordes de la guitarra, se escuchó la voz de Israel Rojas, líder del dúo guantanamero “Buena Fe”. Gritos eufóricos del auditorio escaparon en más de una ocasión. Con ellos, las pasiones desatadas al viento se repitieron una y otra vez. Chicas cargadas en hombros para filmar y fotografiar a los protagonistas, manos en alto a modo de ola y amores encontrados de aquellos amantes fieles del exitoso dúo, marcaron la diferencia.
Buena Fe en pleno concierto. Fotl. Cortesía del autorBuena Fe en pleno concierto. Fotl. Cortesía del autor

Israel agradeció al trovador Silvio Rodríguez por su contribución para restaurar el anfiteatro y repasó con estilo propio temas de su producción discográfica. “Pi 3,14”, “La culpa”, “Se bota a matar”, “Por si las moscas”, “La carta”, “Sobrevivientes”  y “Fin de fiesta” fueron algunas de las canciones que ocuparon los diecinueve temas interpretados en la jornada sabatina. La noche de “Buena Fe” nos dejó el agradable sabor de sabernos cubanos y amantes de la reflexión, esa generada por los temas de músicos como Israel Rojas.
 
No faltó espacio para las fotos con sus seguidores y el agradecimiento a las autoridades por permitir un concierto de marca mayor. El cantante hizo gala de sencillez, amabilidad y sensibilidad humana, al saber que en su concierto estaba el joven cuadripléjico José Jesús Hernández Beltrán. Entonces, no tuvo reparos para estrecharle la diestra, hacerse algunas fotos y compartir unos minutos con la poesía emanada de su corazón. También con la Buena Fe que desata el joven en su manera de actuar.
 
¡Gracias, Israel Rojas! La “Buena fe” de su dúo, merece esta crónica. Mientras escribo, los ariguanabenses aguardaremos por un nuevo encuentro. Por esta vez, habitamos juntos el silencio y dejamos entrar en nuestros corazones al duende que le inspira y engrandece como artista.


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