La mascarilla de Lauzán

Mascarilla de Lauzán. Foto: Adian Acevedo GonzálezMascarilla de Lauzán. Foto: Adian Acevedo González

José Rafael Lauzán Rodríguez fue el historiador de San Antonio de los Baños durante 60 años. Falleció el 23 de junio de 1998. Luego de su muerte el artista ariguanabense Daniel Arango Sandoval, conocido como Anamú, le realiza una mascarilla de yeso.

Al ocurrir la muerte de José Rafael Lauzán el Coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR Pedro Felipe Hernández Mederos, quien dirigía la Casa de los combatientes en aquel entonces tuvo la iniciativa de realizarle una mascarilla al historiador. Alrededor de las 10 de la noche acude a la casa del artista de la plástica Daniel Arango, conocido como Anamú y le solicita realizar la mascarilla. Era un día lluvioso.

Según cuenta Anamú él sintió temor ya que sería la primera mascarilla que iba a confeccionar. Aunque conocía la técnica por sus estudios en la Academia San Alejandro, nunca la había realizado de manera profesional. Puso varios pretextos para no realizar el trabajo, a los cuales siempre aparecía la solución. Le buscaron los materiales que no tenía: yeso, gasa y grasa. Pero ¿por qué le resultaba a Anamú tan complejo el trabajo a tal punto de negarse varias veces?.

Recuerda Daniel (Anamú) a Lauzán como su vecino muy amable. Cada vez que pasaba por la esquina de su casa lo saludaba y conversaban un rato. Le preguntaba sobre el museo y aunque en esa época él no trabajaba en la institución participaba en las actividades. Siempre lo estimulaba a investigar, a buscar. Él era así con los jóvenes artistas, decía que había que alimentar al futuro. Por la cercanía que sentía con Lauzán a Daniel se le hacía también difícil realizarle la mascarilla.

Precisa Anamú que para realizar la mascarilla de Lauzán esperaron el momento en que se retiraran las personas y solo quedaran los familiares más allegados. En la funeraria empezó a prepararlo todo. Su trabajo estuvo bajo la custodia de personalidades del gobierno y familiares. Lo acompañó un amigo, también artista de la plástica Osmar Reyes Valdés, por si algo le fallaba. Comenzó entonces a poner el yeso sobre la cara. Demoró menos de una hora y el cuerpo regresó al salón. En su casa dio los toques finales por si quedaba alguna rajadura o imperfecto. El negativo (original) fue entregado a los combatientes para guardarlo ya que no se puede reproducir sin autorización. En él quedaron grabados algunos pelos de su bigote y sus cejas. El positivo (copia) es el que se expone en la vitrina del Museo Municipal.

A las seis de la mañana fueron a recoger la mascarilla de Lauzán. Los combatientes se encargaron del montaje en una pieza de mármol verde. Ni siquiera los familiares y amigos que estaban allí se imaginaron que habían realizado ese trabajo. Cuando vinieron al museo se sorprendieron. Todo se hizo en silencio y discreto para no llamar la atención, no herir los sentimientos y no se sabía la reacción de la familia. Fue la primera mascarilla hecha por un artista de la provincia. Este reconocimiento lo alberga Anamú, quien se desempeña como Museólogo del Museo Municipal de Historia.