Mijaín, el más grandes de los atletas cubanos en activo.Cuando se hable del deporte en el mundo, hay que mencionar a Cuba. Pequeño archipiélago caribeño, esta isla está “preñada” de historia en las diferentes especialidades del deporte a escala centroamericana, panamericana, mundial y olímpica.
Con 11 millones de habitantes, clasifican en el puesto 82 mundial. El 12 de América, y el cinco de Centroamérica y el Caribe. Además cuenta con el primer lugar absoluto en los medalleros de Centroamérica y el Caribe y en Iberoamérica. Cuba es segunda del continente americano y aparece entre los 10 mejores del globo terráqueo.
En Juegos Centroamericanos y del Caribe, la Mayor de las Antillas, es reina con un total de 514 preseas y en los Juegos Panamericanos, es segunda en la historia, solo superada por Estados Unidos.
En los los Juegos Olímpicos, aparece en el lugar 18 entre más de 200 naciones, lo que habla muy bien del apoyo que brinda el Estado, a sus deportistas después del triunfo revolucionario.
Nombres legendarios como los de Ramón Fonst, Teófilo Stevenson, Alberto Juantarena, Félix Savón, María Caridad Colón, Iván Pedroso, Javier Sotomayor y los integrantes de los equipos de béisbol, voleibol y jugo, prestigian el suelo patrio, en los anales de la historia deportiva.
Decir Cuba, es decir Mujer deportista. Es tocar las hazañas de las reinas de Ronaldo Veitía: Idalis, Legna, Driulis, Sibelis. Es rematar balones con Mireya, Magalis, Regla, Lili, Zoila, alumnas del inolvidable Eugenio George .
Es también ir a la pista y el campo para lanzar la jabalina con Osleidis Menéndez, saltar la altura con Ioamet Quintero y correr con Ana Fidelia Quirot.
Por esos y otros, que en la actualidad nos representan, resulta incuestionable el papel que jugó Fidel Castro Ruz, artífice del desarrollo deportivo cubano. Nadie puede negar su devoción y entrega por el deporte y los deportistas. Razones por la que tantos y tantos lo recuerdan, lo admiran y le agradecen.
Para el movimiento deportivo cubano es un privilegio y un alto compromiso defender ese legado. Hacer perdurable su obra en el deporte y entonar las notas del Himno de Bayamo, desde lo alto del podio, es hacer Revolución con estirpe de atleta.