Vilma Espín: Ejemplo a favor de la emancipación de la mujer

Vilma, auténtica mujer cubana. Foto: Tomada de InternetVilma, auténtica mujer cubana. Foto: Tomada de InternetVilma Espín, esencia solidaria y altruista de la nación cubana, presencia viva, latir continuo, es compromiso para seguir su ejemplo al sentirla Eterna Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Sencilla mujer, con la dulzura pintada en el rostro, desbordaba de amor su paso por la vida; con humildad y a la vez intransigencia, vistió de falda la Revolución y acarició con su sonrisa la palabra mujer y luchó con vehemencia a favor del género a esa inmensa labor le confirió la pureza, ternura y pasión de una madre inmensa, que no durmió tranquila ante los peligros de los hijos de la nación.

Asumió el compromiso con el tiempo en el constante batallar para lograr la necesidad del empoderamiento de las mujeres a partir de cambiar los rezagos machistas en la cultura heredada, sin distinción ni miramientos dejó una profunda huella, fue amiga leal y compañera de todas las féminas del mundo, nuestra querida Vilma Espín Guillois.

De extraordinaria vocación martiana y patriótica, considerada una de las mujeres más excepcionales de la Revolución, llevó el honor como bandera, enfrentó el riesgo y el sacrificio de la clandestinidad, prestigió la guerrilla y fue decisiva su participación como combatiente del Ejército Rebelde.

Desde joven estuvo ligada a las mejores causas de la Patria. Al triunfo revolucionario en 1959, por encargo de Fidel encabezó la unificación de las organizaciones femeninas y luego la constitución de la Federación de Mujeres Cubanas, el 23 de agosto de 1960, a cuya organización, desde su máxima dirección, se consagró hasta el último minuto de su fecunda vida. Es reconocida como incansable luchadora por la emancipación de la mujer y la defensa de los derechos de la niñez, la juventud y la familia. Trascendió fronteras en calidad de vicepresidenta de la Federación Democrática de Mujeres (FDIM) y en el largo y complejo proceso de formación de la nación, no escatimó esfuerzos, cultivó los valores éticos que la acompañaron para toda la vida.

Aquel 18 de junio de 2007 la noticia irrumpió la cotidianidad de los hogares, hoy frente al nicho donde reposan sus restos, el pueblo cubano honra el ejemplo y le ofrecen flores.

Vilma continúa entre nosotros, en obra creadora de la Revolución. Es símbolo para las presentes y futuras batallas por un mundo mejor, recordemos siempre el legado. De ella expresó Ricardo Alarcón de Quesada (…) a todos nos deja un ejemplo insuperable de lealtad, firmeza, sacrificio y modestia (…) Déborah, Alicia, Mónica, Mariela, Vilma es el rostro de la mujer cubana, la hermosa síntesis de su larga lucha por la emancipación. A ellas devolvió la esperanza y la sonrisa, las educó y las condujo a derrotar prejuicios y ataduras seculares.


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