Sobre el repentismo

La décima surgió en España en el siglo 16. Se le llamó espinela en honor al andaluz Vicente Espinel, quien en 1591 fijó esta forma que pronto pasó a América. En Cuba se canta en los guateques campesinos, en las controversias entre dos improvisadores o repentistas a los que acompañan guitarras, tres, tiple, laúd, clave, güiro. En algunas regiones añaden tambores o violines. Sobre este arte tan popular en el pueblo le acercamos hoy.

El punto guajiro tiene 10 versos de 8 sílabas que riman entre sí y es variado. El punto libre, pinareño o de Vueltabajo se conoce en Pinar del Río, La Habana y Matanzas. Al improvisador le dan una frase o pie forzado y los músicos lo siguen con un ritmo lento que le permite hallar las palabras.

El punto fijo, en clave o camagüeyano es de Villa Clara, Cienfuegos y Camagüey. Resulta más difícil pues se hace en un tiempo fijo al ritmo de la música. El punto cruzado, espirituano o de parranda consiste en cantar a dúo una décima aprendida. En la seguidilla se improvisa sin parar. En ella brilla el capitalino Alexis Díaz Pimienta, nacido en 1966 quien ha ganado fama en las Jornadas Cucalambeanas, homenaje a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo El Cucalambé, importante decimista cubano del siglo 19, en Las Tunas.

En San Antonio de los Baños sobresalen tres grandes poetas repentistas durante la República Neocolonial. Ellos son José Othón López, José Calixto Marichal Negrín y Ángel Valiente. El evento cultural de mayor trascendencia en este período fue el encuentro entre los poetas Jesús Orta Ruiz (Naborí) y Angelito Valiente, en el Teatro Casino en junio de 1955, que ha pasado a la historia de la cultura cubana como la Controversia del Siglo .