Influencia de la conducta de los padres en la formación de los hijos

Como uno solo. Foto: Tomada de InternetComo uno solo. Foto: Tomada de Internet Las conductas inapropiadas de los niños y adolescentes generalmente tienen causas diversas, sobresalen la inestabilidad y desorganización familiar, el clima afectivo inadecuado que en no pocos casos trae aparejado la ausencia o poca comunicación entre padres e hijos, la indiferencia o desconocimiento con respecto a la educación, comportamiento y progreso del proceso de aprendizaje, la utilización de métodos educativos espontáneos e incorrectos entre otros. No obstante debemos tener presente como punto de partida que la responsabilidad de los padres en la educación de los hijos es permanente y no tiene límite por su puesto constituye de gran impacto la influencia de estos adultos con patrones de conducta negativos pensemos que desde el hogar se prepara al individuo para la sociedad.

En el seno familiar y en él, gracias a la influencia de los padres, se gesta la formación del ser humano en todos sus ámbitos: fisiológicos, neurológicos, cognoscitivos, sociales y personales con patrones de conducta basados en la honradez, la caballerosidad, el sentido de la disciplina, la solidaridad, el sentido del deber, la responsabilidad, el cuidado de la propiedad social, el valor del trabajo todas estas lecciones le llegan a través de la conducta y el intercambio con los adultos, en la realización personal y el comportamiento con el resto de las personas con lazos sanguíneos o no además con la práctica de las normas básicas de educación formal aprenden el sentido de la responsabilidad ante el estudio y demás obligaciones, así como se les debe inculcar el patriotismo y el respeto por la solidaridad, los hábitos de puntualidad, orden y limpieza, siendo en todos los casos el ejemplo y la persuasión los instrumentos idóneos para lograrlos.

Reflexionemos entonces que el rechazo o indiferencia materna o paterna y en el peor de los casos de ambos tiene gran influencia en los trastornos de conducta de los niños, ellos necesitan siempre del apoyo, de la comprensión, tienen que ser oídos y esto no implica que admitamos o apoyemos las malas conductas por el contrario tenemos que explicar, dar, argumentos tratar de convencer acerca de lo correcto y de la confianza de que pueden cambiar.

Coincidamos en que la solución es no pegar, no humillar y no amenazar con castigos que luego no se cumplirán por supuesto que ante las actitudes incorrectas no se puede establecer el tipo de sanción o de castigo relacionado con el estado de ánimo del adulto y tiene en su esencia y concepción  de una forma positiva de educación. Asumir el papel de padre no implica ser represivos y buscar la confrontación, tampoco darles libertad total y permitirles todo, que al final podrá verse no como un premio sino como abandono. Entendemos que a los padres nos toca acompañarlos, guiarlos y regularlos solo así lograremos la educación de ese ser que siempre revela la importancia del ejemplo no solo para crear hábitos sanos de higiene, salud y alimentación, sino para formarlos con valores y comportamientos para la realización y vida futura.


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