Jesús Orta Ruiz y Ángel Miguel Valiente Rodríguez. Foto: Tomada de internet.
Compulsados por el programa Competencia Nacional de Trovadores, los días 15 de junio y 28 de agosto de 1955, tuvo lugar la controversia del Siglo XX. El matancero Jesús Orta Ruiz y el ariguanabense Ángel Miguel Valiente Rodríguez se enfrentaron en un diálogo poético durante horas. El amor, la muerte, la libertad, el campesino y la esperanza fueron los temas abordados. Sesenta y dos años después de aquel trascendental suceso de la cultura nacional, regresamos tras las huellas de su historia.
Teniendo como tema central el amor, el Indio Naborí comenzó la controversia expresando:
Amor no es pedir: es dar
la casa, el lecho, la mesa...
Es -según Santa Teresa-
la alegría de alegrar...
Ser feliz al escuchar
la risa de los felices,
ver los humanos deslices
con el perdón más profundo,
¡sentir que el tronco del mundo
tiene en nosotros raíces!
La respuesta en décima no se hizo esperar. Angelito Valiente, enardecido, le ripostó:
Y por el amor también
el hombre se ofusca y mata
cuando la mujer ingrata
no le corresponde bien.
Cuando traición y desdén
marchitan su amor profundo,
cuando un loco furibundo
se arrebata y busca el pecho
que le ha robado el derecho
de ser feliz en el mundo.
La intensidad social con la que se vivió el enfrentamiento poético-musical entre el Indio Naborí y Ángel Valiente, confirma que no fue la belleza de unas formas aún inexistentes la que atrajo al público, sino el acto del enfrentamiento en sí, la situación esperada. La poesía improvisada es un acto arriesgado en el que se puede vencer y ser vencido, en el que el aplauso reconoce, junto a la belleza del resultado, el valor del actuante. Con este trabajo pretendemos avivar en el corazón del pueblo, el gusto por la espinela.