Movimiento 26 de julio. Foto: Tomada de InternetFigura inspiradora para los combatientes ariguanabenses fue Conrado Castillo Rodríguez, un antibatistiano confeso, partícipe en las manifestaciones estudiantiles y luchador clandestino contra la dictadura, por lo cual sufrió persecuciones y encarcelamiento.
Estuvo en primera fila dispuesto a empuñar las armas para defender la causa revolucionaria en su pueblo natal de San Antonio de los Baños y en la capital cubana.
A los 15 años matriculó en el Instituto de La Habana y luego ingresó en la Escuela Normal para Maestros. En ese centro ocupó la responsabilidad de secretario de la Asociación Estudiantil Normalista y se vinculó a las actividades políticas y sociales del alumnado.
En su ciudad de origen, fue dirigente de la Asociación de Estudiantes del Ariguanabo (AEA), que reunió a los jóvenes más radicales en la lucha contra los gobernantes corruptos, y que estaban dispuestos a participar en cualquier acción contra la tiranía.
Conrado dirigió el periódico “Venceré”, fue miembro fundador del Movimiento 26 de julio en San Antonio de los Baños y uno de sus organizadores en el sur de la otrora provincia de La Habana.
Él era uno de los antimperialistas activos. En la organización revolucionaria protagonizó manifestaciones contra el gobierno de Fulgencio Batista, y acciones de sabotaje; motivos por los que fue detenido en distintas ocasiones, y en 1957 tuvo que emigrar a los Estados Unidos, desde donde continuó prestando servicios a la causa del movimiento rebelde en Cuba.
Varios factores contribuyeron a la formación proletaria y antimperialista de Conrado Castillo, entre los más significativos están sus primeras manifestaciones de rebeldía a favor de los derechos estudiantiles, su incorporación a la lucha clandestina y la vinculación con el movimiento obrero, lo que le permitió conocer las vicisitudes y necesidades del proletariado. Mantuvo su carisma y alegría de siempre, aunque la intrepidez y valentía sobresalían sobre todas las cosas.
Sobre él, opina la combatiente de la clandestinidad, Norma Porras Reyes; miembro del Movimiento 26 de julio y del Frente Cívico de Mujeres Martianas, y única sobreviviente del combate de Goicuría y O'Farril en la Víbora.
La entrega de Conrado Castillo a la obra revolucionaria iniciada el primero de enero de 1959 fue total. Integró la directiva del Movimiento 26 de julio en San Antonio de los Baños y ocupó las responsabilidades de delegado del Ministerio de Educación y administrador de la Zona Fiscal.
Fue fundador y jefe de las Milicias Nacionales Revolucionarias en la localidad ariguanabense, y el primer secretario de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), en la región.
Desarrolló diferentes responsabilidades en el secretariado municipal del Partido Comunista de Cuba, organización de la que fue fundador; y en el Gobierno. Estudió Ciencias Jurídicas y llegó a presidir el tribunal judicial de San Antonio de los Baños.
Escribir sobre Conrado Castillo Rodríguez, es referirse a las ideas marxistas en San Antonio de los Baños, empeño al que dedicó gran parte de su vida. Por coincidencias del destino nació el 26 de julio de 1934, día del mes muy significativo para los cubanos, por representar el inicio de la tesis de la lucha armada en la etapa final de la guerra de liberación nacional.
Fiel a sus principios, y comprometido con la Patria, hizo valer su convicción de que todo tiempo futuro tiene que ser mejor. Mereció las medallas de Fundador del Partido Comunista y la de Combatiente de la Clandestinidad.
Los ideales de libertad y justicia que siempre le acompañaron a este hijo genuino del Ariguanabo, constituyen fuentes de inspiración a los combatientes de la Revolución Cubana de la asociación 02-12, del Consejo Popular Centro Urbano de San Antonio de los Baños, que lo honran denominando con su nombre a la estructura de base.
Tenía, además, cualidades excepcionales como ser humano, una de ellas la fidelidad y entrega a su familia, especialmente a su esposa Teresa Sara Castillo Casals, confidente que le acompañó y afrontó las vicisitudes y peligros de la lucha clandestina; y a su única hija Vilma Castillo Castillo, fruto del amor que reinó en el matrimonio.
Conrado Castillo Rodríguez, no se daba por vencido y trabajaba con fervoroso entusiasmo, hasta que una cruel enfermedad minó por completo su organismo, lo que le ocasionó la muerte el 6 de junio de 1987, privando a los revolucionarios de la villa del Ariguanabo de uno de sus líderes comunistas más experimentados y capaces. Murió hace 30 años, y su pueblo no lo olvida. Los restos de Conrado Castillo, yacen en la necrópolis de San Antonio de los Baños.