Cachumbambé cubano en la liga Can-Am

Gracial, Blanco y Manduley. Foto: Tomada de InternetGracial, Blanco y Manduley. Foto: Tomada de Internet San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- La Liga Can-AM de béisbol cuenta con la presencia de peloteros cubanos. Estos se insertaron desde el pasado año y los resultados fueron halagadores para unos y desacertados para otros.

Esta temporada sucede algo similar. Por ejemplo, el artemiseño Miguel Lahera, uno de los mejores lanzadores relevistas de Cuba, no anda nada bien en sus presentaciones. Participante en el IV Clásico Mundial, Lahera jugó en cinco ocasiones, y en un poco más de nueve entradas, toleró trece inatrapables, otorgó cinco boletos, ponchó a nueve, y tiene un alarmante PCL de 6,75.

Otro que no se hace justicia es el matancero Yurisbel Glacial. El también integrante del equipo Cuba al Clásico Mundial, presenta average de 286, producto de 14 hits en 49 veces al bate. Su rol de impulsador lo cumple a cabalidad con nueve traídas al plato, y un OBP de 352, y slugger de 408. Dentro de su producción destacan tres dobles, un jonrón, y está impecable a la defensa.

Ahora bien para hablar de los que categóricamente están “matando la liga” podemos mencionar al camagüeyano Alexander Ayala, quien resulta ser lo mejor por las Águilas de Trois Rivieres, con promedio ofensivo de 346, con 52 veces al bate y 18 hits, cuatro carreras anotadas, siete impulsadas y OBP de 346.

El short stop holguinero Yordan Manduley, anda súper bien, con average de 407, 27 comparecencias al home y 11 inatrapables, siete carreras anotadas, una impulsada y OBP de 467, y en seis juegos no ha cometido error en el campo corto.

El granmense campeón nacional Lázaro Blanco, está invicto en tres aperturas, con PCL de 1,80. En 15 entradas, ha ponchado a 18, con promedio de 10,8 ponches cada nueve entradas y ratifica ser uno de los mejores lanzadores de Cuba en la actualidad. Su labor con los Capitales de Quebec deja una buena impresión.

El guantanamero Julio Pablo Martínez se incorporará a esta selección en los próximos días y lleva el objetivo de brillar con el madero y la rapidez de sus piernas en el robo de bases o el fildeo en los jardines.

Por lo pronto, el béisbol cubano muestra sus potencialidades, aunque para nadie es un secreto que tiene fisuras, muchas fisuras que se deben limar con prontitud para volver a los planos estelares a los cuales nos acostumbró la pelota cubana.