Soroa. Foto: Carlos E. Rodríguez /RA
Cantan las musas y aparecen. Revolotean en el intelecto como tomeguines en busca de flores. La brisa del lomerío acaricia al caminante a manera de saludo. Subir las lomas causa furor, las pendientes parecen no terminar y concluir en el vacío. Lejos en el horizonte, se divisa el Hotel Soroa. Allí me espera el Segundo Festival Provincial de la Radio, la Televisión y la Prensa escrita en Artemisa.
Una aventura por el sonido, la imagen y la palabra impresa se hace canción mientras los apuntes llenan la agenda de notas y crecen las experiencias. Cantan las musas y avanza el primer día. El entorno ecológico invita a tomar la sombra bajo un framboyán, una yagruma o la ceiba que guarda secretos de aborígenes y ancestros.
El orquideario llama a descubrir su hermosa orografía. Escaleras de rocas calizas, a manera de terraza, juegan con sus vericuetos y hacen bello el paraje. La suavidad de los pétalos de esa flor y el cantar del tocororo antes de anidar, en el tronco de un árbol, vislumbran al más estricto de los escépticos.
La virgen del Pilar, Patrona de Zaragoza en España y protectora de los marineros, tiene su espacio en este jardín Botánico Patrimonio Nacional. Asoma a la vista del caminante en su espacio cóncavo y seguro, entre las rocas que guardan su místico linaje. La observas, le pides y ella escucha callada. Inerte como el mismo mármol que guarda su hermosura.
Transcurren los días y el misterio gana protagonismo. Los miembros del jurado resultan herméticos y disciplinados. No se escapa ni el mínimo vestigio de un ganador. Las emociones crecen. Serán desatadas en la gala provincial. Entonces solo queda tiempo para intercambiar, compartir entre colegas, tomar un traguito y darse un chapuzón en la piscina del hotel.
Los días de estancia permiten conocer el Castillo de las nubes, hermosa edificación que acaricia el cielo y parece tocarlo con las manos. También el Mirador, El Salto y el Sendero de los dioses, atrapan la vista y llaman a recorrerlo.
Así es Soroa. Tal vez regrese otro día con la palabra como bandera. Nuevas emociones están por llegar. Las vividas fueron muchas y buenas. Todas, lograron el canto de las musas y los apuntes desde Soroa.