La familia: regazo idóneo para la educación integral de los hijos

Foto: Tomada de InternetFoto: Tomada de InternetJusto en esta etapa del año en muchas familias ariguanabenses existe un tema recurrente y hablamos por supuesto, de la proximidad de los exámenes finales en las distintas enseñanzas y del período vacacional, realidades que casi el tiempo hace coincidir, sin embargo, es necesario el apoyo y la exigencia de responsabilidades pues para los estudiantes, esa es la tarea más importante: estudiar para promover, para vencer objetivos.

Luego de un período lectivo, aproximadamente nueve meses de jornadas de aprendizaje, la culminación de programas de estudio y con ello las distintas modalidades de evaluación exigen un mayor esfuerzo. Redoblar el tiempo de estudio de acuerdo con las necesidades individuales y nuevamente la familia tiene que crear las condiciones para el óptimo aprovechamiento. No puede haber otra prioridad que estudiar, buscar las aclaraciones pertinentes, los libros de consulta, todo esfuerzo previo al examen y de seguro los resultados tienen que ser alentadores, representados en buenas calificaciones.

Es inadmisible que los padres vivan de espaldas a esta realidad que crea en los hijos estados de ánimo tensos. Si no ocurriera así, entonces es necesario aún más que los adultos indaguen qué está pasando. Jamás la diferencia es la solución y mucho menos dejarlos a solas para ver qué sucede. La derrota académica en cualquiera de las etapas de estudiante, al resultar desaprobado se tiene que enfrentar con optimismo y potencialidades para vencer. Si contamos con el consentimiento de los adultos de que con sacrificio y más horas de estudio se logra superar el revés, entonces se intenta de nuevo.

Es la familia el punto de partida para el crecimiento, es ascenso y esta etapa marca en buena medida los triunfos que, si son favorables, resultan momentos felices para todos. Las vacaciones pueden ser parte de ese disfrute colectivo de éxitos dentro de la convivencia familiar y el mayor premio para nuestros hijos es el reconocimiento y la confianza en ellos.

Desde el hogar formamos al hombre del futuro. Por ello, inculcar responsabilidad para convertirlo en el profesional que recaba la sociedad actual con aspiraciones, compromisos individuales y sociales parte precisamente del valor del estudio, el sacrificio con sentido del deber, respeto a la autoridad del hogar y la escuela porque se siente parte de ella y por eso comparte sus triunfos. Pensemos siempre que la gama de valores que nos identifica a los seres humanos parte de la convivencia en familia, la proyección en la escuela y la sociedad.


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