Decir Adiós, sea por cualquier motivo, puede provocarnos tristeza puede incluso ser una despedida con sentido de pérdida, pero si nos referimos a que, precisamente el adiós, significa dejar atrás al responsable de la muerte de seis millones de personas cada año en todo el mundo, entonces, se convierte en un acto inteligente y juicioso. Implica, por lo tanto, el retorno a la vida y tiene que ser un motivo de felicidad, con impacto no solo en nuestras vidas sino en toda la sociedad.
Desde 1987, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el Día Mundial Sin Tabaco, cada 31 de mayo, dentro de las políticas para reducir el consumo. Con sobradas razones el mensaje encierra verdades alarmantes y sustentadas en investigaciones que no podemos ignorar pues con ello nos va la vida. La sentencia es cruda pero real: ''Fumar mata”… Es la primera causa prevenible de mortalidad, tras la hipertensión, además de recordar los riesgos para la salud asociados a su consumo.
Es lamentable que aún sea insuficiente el trabajo preventivo por más que los medios de comunicación y los médicos lo repitan. Tengamos en cuenta la gravedad del tema y la trascendencia de este acto voluntario contra la vida, pues el individuo fumador es quien decide acortar el período de vida sana. Pensemos en que se calcula que de aquí al 2030 el tabaco dejará más de 8 millones de víctimas al año, es decir, más muertes en todo el mundo que las causadas por el SIDA, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de tránsito, los suicidios y los homicidios ¡Todos juntos!.
El lema del Día Mundial Sin Tabaco en el 2017 es: El tabaco, una amenaza para el desarrollo. Se convoca con el fin de poner de relieve los riesgos para la salud asociados con el tabaquismo y abogar por políticas eficaces para reducir su consumo. Pero reflexionemos, no son solo los gobiernos quienes deben redoblar los esfuerzos. Todos podemos contribuir para poner fin al consumo de tabaco en el mundo de forma duradera, siempre teniendo como punto de partida conseguir compromisos individuales.
Pongamos en una balanza los beneficios y oportunidades. Por ejemplo, los fumadores actuales pueden comprometerse a no consumir más tabaco o a buscar ayuda para conseguirlo; así, no solo mejorará su salud, sino también la de las personas expuestas al humo, especialmente los niños, los familiares y amigos, a la vez que el dinero ahorrado se podría utilizar para satisfacer necesidades básicas, como la compra de alimentos saludables, el cuidado de la salud y la educación. En fin, se emprendería el camino al mejoramiento de la calidad de vida. Entonces NO lo piense más y diga: Bienvenida la Vida sin Humo.