La vida le regaló la sonrisa y el talento, también la suerte de nacer donde hay un río, vivir junto al aroma del tabaco y descubrir los secretos de la aromática hoja, desde la inmensidad de la ciencia.
Ana Yansy Cuellar González, es hija del Mayabeque. Nació en el municipio de Güines el 13 de noviembre de 1968. Por coincidencia feliz llegó al Ariguanabo y desde muy pequeña conoció la sinceridad como atributo y el altruismo en bien de sus semejantes.
Sabía de su existencia, pero no habíamos tenido la posibilidad de conversar personalmente. La celebración de una de una de las sesiones de trabajo de la Asamblea Municipal del Poder Popular, me permitió dialogar con esta excelente mujer de pueblo. Fluidez, dominio de los argumentos y sencillez en cada expresión, dieron brillo a la entrevista, con la Diputada a la Asamblea Nacional por San Antonio de los Baños.
¿Cómo recuerda su infancia?
Fue una etapa muy linda de mi vida. Recuerdo los juegos con mi hermana Marlen Cuellar González, las visitas al parque de Güines y la participación en todas las actividades de la escuela. Ya cuando estaba más joven cursé estudios en la vocacional Vladimir Ilich Lenin de la capital, donde hice la secundaria y el preuniversitario.
¿Cuándo inicias la vida laboral?
En el año 1992. Al concluir mi carrera como licenciada en Ingeniería Agrónoma en la Facultad Agraria de La Habana, me ubicaron en el Instituto de Investigaciones del Tabaco, como reserva científica, donde transité por diferentes categorías laborales, hasta llegar a la dirección del centro.
¿Qué le debes al Instituto?
Toda mi vida. En él concebí la familia que tengo y que adoro. Mi esposo Marcelino René Garriga, técnico agrónomo de la propia entidad, me proporcionó la dicha de ser madre de dos hijas, una de 15 años y otra de 17, Anabel y Ana Karla Garriga Cuellar, actualmente estudiantes y que representan mis mejores frutos como mujer y madre.
¿Cuándo asumes la dirección del importante centro científico?
En agosto del año 2012 en sustitución del compañero Vladimir Andino Rival, quien fue promovido como director adjunto del Grupo Empresarial Tabacuba.
¿Principales resultados del Instituto que hoy diriges?
Enumerarlos haría extensa la lista, pero han sido muy fructíferos para la cadena productiva, sobre todo la obtención de variedades que garantizan la estabilidad en la producción agrícola de todo el país. También destacamos en la calidad de los suelos dentro de la producción tabacalera nacional. Además el estudio de virus y enfermedades cuarentenadas en Cuba encaminadas a obtener variedades que precisamente sean resistentes a ellas, destaca en nuestro trabajo diario.
¿Cómo se prepara el Instituto para las posibles plagas que atacan la aromática hoja de este importante rublo exportable de la economía del país?
Trabajamos diariamente en la búsqueda de soluciones a las diferentes enfermedades que existen, no solo en Cuba, sino en otros países. Recuerde que somos un país tropical y ello trae como consecuencia la emigración de plagas que afectan las cosechas. Sabemos la responsabilidad que tenemos como científicos y en base a ella, laboramos para contribuir a la salud del tabaco y de la economía de la nación.
Quisiera su valoración acerca de la labor de la mujer dentro de la ciencia cubana
Sonríe y muestra en sus pupilas el orgullo de representar al ejército de féminas que prestigian a la ciencia cubana.
Mire, yo creo que cada día que pasa crecemos y nos fortalecemos en todas las esferas del estudio científico. Desde los cargos directivos que asumimos en el país, con la política de cuadros trazada por nuestro Partido y Gobierno, hasta la presencia en las secciones sindicales de base, el papel de la mujer es determinante.
Dicen que nosotras somos más rígidas en eso de la disciplina, la consagración y el nivel de gestión que logramos conseguir. Además, le damos ese toque de belleza que necesita la obra, cualquiera que sea, para que llegue a ser inmortal.
Entonces, ¿no se ha perdido la esencia del sendero que regara Rosa Elena Simeón, como rectora del Ministerio de la Ciencia la Tecnología y el Medioambiente, CITMA en nuestro país?
Por supuesto que no. La ministra es y será siempre nuestro faro y guía. En ella se encierra toda la virtud de la mujer científica cubana Ana Yansy Cuellar González, es diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
¿Qué importancia le confiere a esta nueva responsabilidad?
¡Toda la que merece! Es un alto compromiso, honor y orgullo, saber que puedo ser la voz de los pobladores en el Parlamento Cubano y velar por la solución de sus problemas desde la base. Ahora estamos envueltos en el cuarto proceso de Rendición de Cuenta del Delegado a sus Electores, perteneciente al decimosexto mandato y en diferentes recorridos por el municipio para tener una panorámica amplia de la situación actual que presenta en todas las esferas de la vida y de esa manera ampliar nuestros conocimientos con relación al pueblo y su forma de vivir y pensar.
¿Sin haber nacido en San Antonio de los Baños, se siente ariguanabense?
Creo que ya lo soy por derecho propio. San Antonio de los Baños, es una tierra que enamora por su cultura, historia política y raíces campesinas. Como te dije al inicio, nací en Güines, pero casi no lo visito. El Ariguanabo me cautivó para siempre y ya soy parte de su gente.
¿Cómo se define Ana Yansy Cuellar González?
Soy una cubana como otra cualquiera. Trato de llevar la vida lo más familiar posible junto a mis hijas y mi esposo. Dedico gran parte del tiempo al trabajo del Instituto y me gusta predicar con el ejemplo. Amo la disciplina y soy muy educada en el respeto a mis semejantes. Cultivo la amistad y el amor como premisas de la vida y soy de las personas que defiende los valores humanos. Prefiero escuchar, meditar y analizar cualquier problemática, por difícil que sea, antes de tomar decisiones que me lleven por un camino errado.
¿Satisfecha con la labor realizada hasta el presente?
Si le digo que sí, voy en contra de mis principios. Soy de las que piensa que nunca se debe estar satisfecho. Siempre hay que exigirse un poquito más de esfuerzo, estudiar nuevas proyecciones de trabajo y ser capaz de saber llegar a todas las áreas del país en el tema de la investigación científica en el sector tabacalero. Además estoy convencida que puedo ponerme a la altura de los niveles internacionales que precisa la ciencia y el Instituto de Investigaciones del Tabaco que hoy dirijo.
Con la seguridad que encierran las palabras de Ana Yansy, terminamos de conversar. Los apuntes de la agenda guardan la firmeza de esta mujer de pueblo. Ella demuestra la solidez de principios de nuestro sistema social y exhala en sus ideas la frescura del Río Ariguanabo y el aroma de las vegas de tabaco donde crecen las verdes hojas.

