Nació una flor

Celia Sánchez. Imagen: Luis Alberto DHCelia Sánchez. Imagen: Luis Alberto DH /RA Era 9 de mayo de 1920, llegaba a la vida  en Media Luna, Oriente,  una bella flor, comparada con nuestra mariposa, Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, para los cubanos Celia, la Celia del llano y  la Sierra , la mujer  que vistió con honra  el uniforme verde olivo.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 asumió importantes tareas y responsabilidades, fue secretaria del Consejo de Estado, diputada al Parlamento, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba  desde su creación y de la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas, siendo participante activa de los momentos más trascendentales de las primeras décadas del período revolucionario, años en los que se dedicó a recoger y organizar toda la información referente a la lucha guerrillera.

Celia, amante de la vida, vivió dedicada a la Revolución, fue el brazo derecho de Fidel en la constitución del gobierno revolucionario, no tuvo un minuto de  descanso, dedicó su existencia a la obra que era del pueblo y para el pueblo.  

La flor más autóctona de la Revolución, la mujer que tendía la mano al obrero, al campesino, al compañero de la vida diaria. Este nueve de mayo los cubanos recordamos a Celia con su mariposa blanca colgada en su pelo, y su sonrisa diáfana y feliz. Nunca es verdad la muerte si se cumple a cabalidad la obra de la vida.


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