Barco de vapor en el Ariguanabo

Barco de vapor en el Ariguanabo. Imagen: Luis Alberto DHBarco de vapor en el Ariguanabo. Imagen: Luis Alberto DH /RA La Villa San Antonio Abad, hoy San Antonio de los Baños, gozó desde los primeros años de su fundación de gran fama por los baños en el Río Ariguanabo. Muchas personas creían que sus aguas eran milagrosas y llegaban hasta nuestra localidad en busca de un chapuzón que curara sus dolencias.  Con los años los pobladores marcaron los mejores lugares para este propósito, entre ellos  una zona que los ariguanabenses bautizaron como la playita. Hasta ella llegaron las personas más pudientes de la Habana, incluso un Senador de la República.  

A principios del siglo XX la afluencia de personas de diversas zonas hacia  San Antonio de los Baños era muy abundante. Familias de diferentes clases sociales se daban cita en las márgenes del río para  disfrutar de los refrescantes baños. Carlos Eduardo Gonzales y María Padrón autores del libro “El Ariguanabo, relatos y tradiciones” cuentan que el doctor, Eduardo Hernández Morales, se percató que solo las personas adineradas tenían acceso a la comida del restaurant. Además  solo podían realizar un viaje por el cauce del río aquellos que poseían un bote. Fue así que el Doctor Eduardo decidió en el año 1901 construir una embarcación que permitiera realizar un paseo a todas las personas que así lo desearan.

Hernández construyó junto con dos personas más un barco de vapor con ruedas semejante a los que navegaban por el río Mississippi de los Estados Unidos. La nueva embarcación  fue puesta a disposición  de todos y durante los años de la República fue una de las mayores atracciones turísticas en la Villa. Según los autores del libro quizás  fue el único barco de este tipo que circuló en agua dulce en toda la provincia de la Habana.


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