Guajiros: obra destacada de Eduardo Abela. Foto: Tomada de internet.
Eduardo Abela junto a un grupo de pintores introdujeron lenguajes artísticos más actualizados, a través de la Revista Avance, órgano principal del movimiento vanguardista cubano y referencia obligada para el estudio de las artes en Cuba durante la época republicana. Abela también creó el Estudio Libre para pintores y escultores donde enseñó e incentivó la creación artística.
A partir de 1942 desempeñó varias misiones diplomáticas en países como México y Guatemala. En este último recibió en 1947 el Premio Nacional de Pintura. Para 1949 la vida le propicia al talentoso artista un duro golpe, Carmen Alfonso su amantísima esposa y madre de sus hijos muere repentinamente. Abela se sumerge en un profundo dolor que poco a poco transforma su visión pictórica.
En 1954 Abela regresa a Cuba y realiza un grupo de obras con excelente calidad que exhibe en numerosas muestras. Después del triunfo de la Revolución trabajó para la diplomacia cubana. Su gran admiración por el nuevo proceso socialista que se forjaba en la isla se pueden apreciar en sus palabras cuando expresó: ‘’ (...) Creo que gracias a la Revolución el futuro del pueblo cubano está asegurado. Podrá haber sus altas y sus bajas que dependerán, tanto de la situación internacional, porque no se puede olvidar que tenemos poderosos enemigos, como la nacional, porque somos un país pequeño y pobre en recursos económicos, aunque muy rico en recursos humanos (...) ’’.
Eduardo Abela falleció en La Habana el 9 de noviembre de 1965. En homenaje a su labor artística, en San Antonio de los Baños varias instituciones relacionadas con la cultura llevan su nombre, entre ellas la Galería Provincial de Artes Visuales.

