Luis Alfonso Silva Tablada, destacado combatiente, natural de Santiago de Cuba, tuvo una activa participación en varias acciones antes y después del triunfo revolucionario de 1959. Por sus conocimientos de aviación pudo trasladar armas para el Ejército Rebelde desde los Estados Unidos. Silva Tablada se incorporó al Segundo Frente Oriental al mando de Raúl Castro y allí cumplió la orden de bombardear el cuartel de La Maya. La acción aérea de Silva junto a los soldados rebeldes permitió la derrota de este fortín, unas de las acciones claves para el triunfo final.
Cuando la base aérea de San Antonio de los Baños fue atacada por aviones mercenarios, en abril de 1961, Silva se desempeñaba como jefe de esta unidad. El día del ataque a la base de San Antonio de los Baños Silva se encontraba hospitalizado. El abuelo, como lo llamaban sus compañeros, comprendió la gravedad de la situación y solicitó el alta para incorporarse a su puesto de trabajo. El 17 de abril, cuando se produce el ataque mercenario a Playa Girón, Fidel se comunicó con Silva Tablada y le ordena que envíe un Douglas B-26 para atacar a los barcos y después regresar a La Habana a informar. De inmediato se preparó un bombardero. Silva, aunque se le ordenó que volara otro piloto, daba vueltas por el campo de aterrizaje constantemente y cuando el avión estuvo listo lo abordó y alzó vuelo. Desde el aire informó que cumpliría la misión encomendada al otro compañero. Ya en la Ciénaga de Zapata bombardeó dos barcazas y un barco enemigo que logró hundir. Luego de su exitosa hazaña, regresó a la base.
Luego de un breve descanso y de informar lo sucedido como le orientó Fidel, el intrépido combatiente se dirigió nuevamente al escenario de batalla. A pesar de su experiencia como piloto, su avión no pudo escapar a los disparos hechos desde un barco enemigo. Luis Alfonso Silva Tablada, fundador de la Fuerza Aérea Rebelde murió al ser abatido por los mercenarios como todo un héroe. Silva sabía que no tenía escapatoria y antes que su avión estallara realizó tres vuelos en picadas sobre las embarcaciones enemigas. El capitán Luis Alfonso Silva Tablada tenía 47 años al caer en combate el 17 de abril de 1961, un hijo de 16 y otro por nacer.