Juntémonos en un esfuerzo común por la salud humana y del planeta

Cuidar el medio ambiente es un deber. Foto: Tomada de Internet, Radio AriguanaboCuidar el medio ambiente es un deber. Foto: Tomada de Internet El deterioro ecológico a nivel global en los últimos años se agudiza. Esta situación es provocada por el uso indiscriminado de los recursos naturales, el accionar irresponsable de los individuos y las entidades en las diferentes estructuras de la sociedad y la relación con el entorno, unido al desinterés de muchos de los actores responsables de estas dramáticas condiciones que afectan a la naturaleza, a la sociedad y al ser humano, incluida su salud.

Mucho tiene que ver la contaminación ambiental con la salud humana, incluso entendamos que la higiene del entorno condiciona nuestra propia salud expresado no solo en el hogar, sino en todo el espacio que compartimos. Y es que precisamente las consecuencias son fatales y lo más negativo aún es que somos los mismos individuos quienes propiciamos que todo esto suceda al contaminar la naturaleza cuando vertemos los desechos sólidos en lugares inapropiados que llegan a constituir hospederos de vectores. Además arrojamos a ríos, arroyos y mares objetos y materiales generados por el avance tecnológico y que demoran incluso años para descomponerse. Con ello dañamos a la atmósfera entendamos que la información y la prevención tienen que ser una premisa en nuestro modo de actuar.

La educación dirigida a todos los sectores poblacionales es una estrategia muy importante ya que depende de la percepción de riesgo de manera personal este cambio, la conciencia de hasta dónde somos responsable como ciudadanos para cambiar de actitud y más importante aún: llegar a través del  ejemplo a movilizar al resto de las personas con especial interés en los más jóvenes, para así transmitirles este conocimiento y logren concientizar la necesidad de cuidar la casa de todos.

El uso egoísta, desmedido y perjudicial del medio ambiente atañe a todos los países. Constituye un reto acelerado para la humanidad mitigar los daños causados a la naturaleza, preservar los recursos naturales y la especie humana, lo que implica un comportamiento ético sustentado en valores morales humanistas y ecológicos integrados en la educación ambiental.

La contaminación del aire es la forma de contaminación más destacada y peligrosa. Por ejemplo, el ruido ambiental causante de situaciones de estrés, además la excesiva quema de combustible libera una enorme cantidad de sustancias químicas que contaminan el medio ambiente. Por consiguiente el resultado lo respiramos en cada partícula de aire, causando un incremento del asma y del cáncer de pulmón, así mismo la contaminación del agua no solo perjudica a los seres acuáticos, también contamina a la cadena alimenticia y afecta gravemente a los humanos que se benefician de estos animales y así son comunes las enfermedades transmitidas por el agua como el cólera o la diarrea que se incrementan en todos los lugares.

La contaminación de los suelos sucede debido a las actividades humanas que incorporan químicos dañinos en el suelo, tales como el uso de insecticidas y pesticidas, la liberación de residuos industriales, la minería y la deforestación también dañan los suelos y dan lugar a la erosión.

El cambio climático es un fenómeno asociado a la irracional utilización de los recursos naturales que provoca transformaciones irreversibles en el clima, situación que en la época actual afecta notablemente en todo el mundo. Ocurren además fenómenos frecuentes como las intensas sequías, calores excesivos en países con clima invernal, el deshielo de los glaciares polares y los movimientos de las plantas y animales hacia altitudes superiores, entre otros.

Cuba no escapa de padecer y tener sus propios problemas ambientales, estos se ven influidos negativamente por una falta de conciencia ambiental en un porcentaje considerable de la población, que trae como consecuencia su agravamiento. Es urgente la necesidad de promover valores morales sustentados en el amor, la convivencia armónica, la responsabilidad, austeridad, respeto, equidad, sostenibilidad y solidaridad en el cuidado del medio ambiente y desde las primeras edades se debe comenzar y continuar de forma permanente a lo largo de toda la vida del hombre.