Pionera cubana. Foto: Luis Alberto DH /RA
En cada plantel estudiantil en el territorio, como en todo el país priorizan la formación integral de los alumnos desde las primeras edades, teniendo en cuenta la formación ciudadana como futuros decidores de la historia de nuestra nación.
El concepto de Educación resume en sí mismo un gran conjunto de valores que se expresan en toda la gama curricular en las diferentes enseñanzas. A partir de los contenidos de cada asignatura, el profesor tiene que abordar y ponerse a tono con el desarrollo social y la proyección a partir del indetenible progreso de la sociedad.
Pensemos en el papel de la escuela precisamente en el actual siglo y la responsabilidad de formar a individuos que mantengan como premisa la necesidad de ampliar los conocimientos, de investigar, llegar a conclusiones y tomar partido, sobre todo, con problemas inminentes como el uso racional de los recursos naturales, pues se agotan y son imprescindibles para la sostenibilidad de la vida del planeta y en especial, de la humanidad.
En mi opinión, junto al aprendizaje de conocimientos acerca de contenidos específicos de un programa es importante formar en los estudiantes la capacidad para discernir, valorar, evaluar, llegar a conclusiones en los más diversos temas de la vida. De ahí que la escuela tiene en cada paso del proceso docente educativo que exigirle al alumno mayor competencia, protagonismo y responsabilidad. Por solo citar algún ejemplo, no contribuye a su formación el aprendizaje mecánico memorístico o el facilismo en la resolución de las tareas educativas.
Por supuesto, la familia juega un papel importante, pero no puede sustituir nunca al estudiante dentro del contexto en que se desarrolla y con la perspectiva del futuro para el cual se tiene que preparar y responder como hombre de su tiempo.